
Este martes 26 de mayo, un día después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenara a sus tropas intensificar el asedio en el sur de Líbano, el Ejército de su país prolongó su ofensiva más allá de la llamada «línea amarilla», una franja no reconocida y trazada por el Estado de mayoría judía en la frontera. En paralelo, los israelíes aumentan sus ataques: al menos 12 personas, incluidos varios miembros de una misma familia, murieron tras una nueva embestida.










