Especialistas del Hospital Clínic Barcelona y el Hospital Sant Joan de Déu, a través del consorcio BCNatal, realizaron la primera cirugía fetal para tratar un caso de gastrosquisis en Europa. Se trata de una malformación congénita en la que el intestino se desarrolla fuera del cuerpo. La intervención se llevó a cabo dentro del útero de la madre a las 28 semanas de gestación y el bebé nació seis semanas después sin complicaciones graves.
La intervención fetal se realizó el pasado 10 de febrero, durante la semana 28 del embarazo. La cirugía duró alrededor de dos horas y media debido a su elevada complejidad. El objetivo consistía en reintroducir 80 centímetros de intestino, con un diámetro de entre 3 y 15 milímetros, en un feto de apenas 700 gramos de peso, todo a través de una perforación de solo 1.5 centímetros.
Cada año se registran alrededor de 120 casos de gastrosquisis en España y cerca de 2,400 en toda Europa. Sin embargo, solo el 10% de estos diagnósticos, considerados de alta gravedad, son candidatos a una cirugía fetal. El resto suele tratarse después del nacimiento.
La anomalía se origina por el cierre inadecuado, durante el embarazo, de un orificio en la pared abdominal ubicado a la derecha del cordón umbilical. Esta abertura provoca que los intestinos y otros órganos se desarrollen fuera del cuerpo, quedando expuestos al líquido amniótico, lo que puede causar inflamación, pérdida de flujo sanguíneo y posibles cuadros de necrosis.
Eduard Gratacós, director de BCNatal, explicó que “este caso era tan grave que el bebé corría un riesgo muy elevado de perder gran parte del intestino si esperábamos al nacimiento. Tenía prácticamente todo el intestino fuera del abdomen y comprimido por un orificio de apenas un centímetro”.
Los especialistas detallaron que, tras realizar una incisión en el abdomen de la madre, de 20 años de edad, para acceder al útero, el procedimiento laparoscópico comenzó con la recolocación del feto en una posición que facilitara el acceso a la pared abdominal. Posteriormente, se introdujeron cuatro trocares en la bolsa amniótica para extraer el líquido y sustituirlo por gas. Esta maniobra permitió crear el espacio adecuadopara garantizar una visibilidad óptima y condiciones seguras durante la operación.
Después de la cirugía, la salud del feto fue monitoreada mediante estudios ecográficos que permitieron confirmar que la inflamación intestinal se redujo rápidamente hasta alcanzar niveles normales. El embarazo continuó sin complicaciones y el bebé nació a las 36 semanas mediante cesárea. Aunque presentó bajo peso para su edad gestacional, la evolución fue favorable y, tras una breve estancia hospitalaria, recibió el alta médica. Actualmente, se alimenta con normalidad.











