Las abejas necesitan concentración, porque si se distraen, no pueden identificar el olor que las conducirá hasta donde está el azúcar. Investigadores de la Universidad de la Sorbona realizaron algunos experimentos con abejas melíferas, demostrando que cuando estos diminutos insectos se distraían, por ejemplo con una luz intermitente, ya no podían encontrar la fuente de alimento.
Este comportamiento, descrito en un nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, es sorprendentemente similar al humano y demuestra, una vez más, lo inteligentes que son las abejas y cómo están dotadas de algo muy parecido a nuestra propia conciencia.
La inteligencia de las abejas
Las abejas son famosas por sus extraordinarias capacidades cognitivas. Investigaciones previas han demostrado que estos insectos son capaces de aprender tareas muy complejas y poseen asombrosas habilidades de comunicación, memoria y matemáticas. Por ejemplo, un estudio reciente de la Universidad de Trento y la Universidad de Monash confirmó que las abejas también pueden contar, o mejor dicho, procesar información numérica.
Para evaluar la memoria de las abejas, como señala Science X, los expertos suelen utilizar el condicionamiento clásico, en el que se asocia un olor con el azúcar, lo que requiere el uso de la memoria. Si ambos estímulos se superponen en el tiempo (condicionamiento retardado), las abejas aprenden rápidamente, pero si el azúcar llega unos segundos después de que el olor desaparezca (condicionamiento de señal), la tarea se vuelve mucho más difícil. Esto se debe a que saber cómo asociar un olor con una recompensa a lo largo del tiempo requiere algo similar a la atención y la consciencia, al igual que en los humanos.
Qué pasa cuando las abejas se distraen
En el nuevo estudio, los investigadores modificaron estas pruebas, añadiendo un aprendizaje inverso, que ponía a prueba la flexibilidad de las abejas para desaprender y reaprender estímulos diferentes, y un elemento de distracción visual, una simple luz intermitente.
Al realizar más experimentos, los investigadores observaron que las abejas se distraían y mostraban comportamiento generalizado hacia cualquier olor, o se detenían por completo. Concretamente, cuando la abeja asocia un olor con una recompensa a lo largo del tiempo, se requiere algún tipo de conciencia para seguirlo todo, y la luz intermitente probablemente interfería en este proceso. Esto habría provocado en las abejas reacciones muy parecidas a las de los humanos, en las que la pérdida de conciencia de la relación entre los acontecimientos provoca reacciones exageradas o, por el contrario, un vacío mental.
Aunque esto es solo un comienzo, futuras investigaciones podrían examinar la actividad cerebral de las abejas durante estas tareas o hacer pruebas con otras especies para ver hasta qué punto están extendidos estos efectos.
Artículo originalmente publicado en WIRED Italia. Adaptado por Alondra Flores.











