Ciudad de México tiene todo listo para el Mundial de fútbol. En el Zócalo, la plaza más grande y simbólica del país, el Gobierno instaló una pantalla gigante y montó un ‘FIFA Fan Festival’. El partido inaugural de la Copa del Mundo tiene lugar precisamente en la capital mexicana, en el mítico Estadio Azteca, entre la selección local y Sudáfrica. Falta muy poco.
Sin embargo, desde hace semanas, a pocas cuadras de esa pantalla, hay otras escenas que nada tienen que ver con el color del Mundial: miles de maestros que marchan, bloquean avenidas y piden a gritos que la presidenta Claudia Sheinbaum los reciba. Y que, si no lo hace, están dispuestos a arruinarle la fiesta al fútbol.
El pasado lunes 1 de junio fue el día más duro hasta ahora.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) convocó una marcha nacional desde el Ángel de la Independencia hacia el Zócalo.
Llegaron docentes de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y otros estados. Cuando intentaron entrar a la plaza, se encontraron con vallas de metal y concreto custodiadas por centenares de policías. Alguien rompió el seguro de una de las vallas. La Policía respondió con gases lacrimógenos y los maestros con petardos. Algunos, encapuchados, golpearon las barreras con tubos y rompieron vidrios de una grúa policial y de un edificio público.
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Se registraron al menos dos heridos entre los manifestantes, uno de ellos en un ojo. La agencia AFP vio cómo una persona era evacuada con una herida en la cabeza.
«¡Ganaremos esta lucha cueste lo que cueste!», gritaban. «Va a caer, va a caer… esa valla va a caer».
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El martes: El Paseo de la Reforma cortado y estatuas en el piso
Este martes 2 de junio las protestas continuaron.
Manifestantes de la CNTE cortaron en horas pico el Paseo de la Reforma y el Circuito Interior, dos de las arterias más transitadas de la ciudad, y derribaron las estatuas de futbolistas que el Gobierno había instalado para ambientar el Mundial. Las imágenes circularon rápido en redes sociales.
En paralelo, en el sureño estado de Guerrero, maestros de la coordinadora irrumpieron en el Congreso provincial y causaron destrozos a 12 vehículos en represalia por los heridos del día anterior.
La CNTE no es el sindicato oficial de docentes —ese es el SNTE, con el que el Gobierno ya cerró un aumento del 9%— sino su ala disidente, con base fuerte en el sur del país.
Sus demandas son otras: quieren que se derogue la ley de pensiones vigente para los trabajadores del Estado y reclaman un aumento salarial del 100%. La brecha entre el 9% acordado y ese 100% exigido dice bastante sobre por qué las negociaciones no avanzan.
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El Zócalo, ‘privatizado’ por el fútbol
«El Zócalo está totalmente privatizado por el Fan Fest», se quejó Francisco García, un maestro de Guerrero.
Filiberto Frausto, representante sindical, fue más explícito sobre el torneo: «Esa actividad tendría que suspenderse. Una causa como la nuestra debe estar muy por encima, es muy superior a un rato de distracción, de diversión».
La amenaza concreta es convocar a «millones» de maestros a la capital durante el Mundial si el Gobierno no cede.
No es la primera vez que la CNTE usa las calles de la ciudad para meter presión.
En 2025, protagonizó una serie de protestas que bloquearon avenidas y el acceso al aeropuerto internacional. Pero esta vez el contexto es diferente: México espera unos cinco millones de turistas para el torneo de fútbol más importante del mundo y la presidenta ya confirmó que asistirá al Fan Fest para ver el partido inaugural.
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El Gobierno entre el diálogo y la presión
Sheinbaum convocó para este martes una mesa de diálogo encabezada por el secretario de Educación, Mario Delgado, y la titular de Gobernación (ministerio del Interior), Rosa Icela Rodríguez. Dijo que buscará atender las demandas «factibles» y aclaró que quienes generaron la violencia del lunes en el Zócalo no eran docentes sino provocadores.
Desde la CNTE, Jenny Aracely Pérez, de la Sección 22 de Oaxaca, respondió: «Cualquier situación que ocurra en esta movilización será responsabilidad del Gobierno».
«No nos vamos a ir hasta que la presidenta nos dé una fecha para la reanudación del diálogo», señaló Elvira Veleces, también de la CNTE.
En el centro de la ciudad, mientras todo eso pasaba, Paula Olivares, una estudiante de 20 años, quedó atrapada entre los gases y los petardos del lunes cuando salía a hacer un trámite. Tuvo que salir corriendo.
«México no está listo para el Mundial, definitivamente», afirmó.
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«¿Dónde están?»: la otra protesta frente al Azteca
Los maestros no son los únicos que encontraron en el Mundial una ocasión para hacerse escuchar.
Días antes de que el mundo pose sus ojos en México, aparecieron fotos pegadas cerca del Estadio Azteca: rostros, nombres, fechas. Y una pregunta que ningún partido de fútbol va a responder: «¿Dónde están?»
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Decenas de familias de personas desaparecidas aprovecharon la atención global para visibilizar lo que el Estado, dicen, lleva mucho tiempo ignorando: una crisis que implica a más de 130.000 personas registradas oficialmente, una cifra que podría ser mucho mayor porque muchas familias nunca denuncian, ya sea por miedo, desconfianza en las instituciones o por creer de antemano que la denuncia no llevará a ninguna parte.
«Estamos aquí para recibir a este Mundial que para ellos —las autoridades— quizás pudiera ser celebrar algo. Para nosotras no. Para nosotras es seguir visibilizando esta crisis humanitaria«, afirma Daniela González, del colectivo Una luz en el camino, enfocado en la búsqueda de personas desaparecidas.
Las imágenes pegadas en los alrededores del Azteca no necesitaban mucha explicación. «No regresó a casa», decía una. «México pierde por goleada», otra.
«Así como es importante el Mundial para la Ciudad de México, así también deben ser de importantes las personas que nos hacen falta», lamentó Gabriel Díaz, quien busca a su hermana desaparecida.
La mayoría de los casos se acumulan desde 2006, cuando el Gobierno de Felipe Calderón lanzó la guerra contra el narcotráfico. Desde entonces, distintos partidos políticos asumieron el poder y la cifra no hizo más que crecer.
«A este Gobierno no le importan nuestros desaparecidos», expresó un activista presente en las protestas que se registran desde hace varias semanas.
La lógica de estas familias es clara: la presión tiene que venir de afuera porque desde adentro, aseguran, no llega.
«Previo a las acciones del Mundial estamos visibilizando para que los turistas que vienen a esta ciudad vean que sí tenemos una crisis de desaparición», advirtió Vanesa Gómez, madre de una joven que desapareció en 2025.
El Mundial se convirtió así en una oportunidad que no podían dejar pasar.
Con EFE, AFP y medios locales










