
En una edición que se fue quedando sin favoritos desde la primera semana, Sinner y Djokovic eliminados por jugadores por fuera del top 10 mundial, Swiatek y la vigente campeona eliminadas en las primeras rondas, las sorpresas se convirtieron en pan de cada día.
Pero ya llegado a los cuartos de final, en el cuadro femenino el camino parecía una autopista de rosas para Aryna Sabalenka. La número uno del mundo parecía no tener rival alguno, ganando cada uno de sus partidos en dos sets… hasta hoy.
Sabalenka arrancó controlando el partido
El partido había comenzado sin problemas, Sabalenka en control del encuentro y de los pelotazos, aprovechando su potencia, poniendo a Diana Schnaider a recorrer todo lo ancho de la cancha. Sabalenka iba avanzando sin ser perturbada a pesar del viento que se levantaba poco a poco en la cancha central de Roland Garros.
Ganó el primer set 6-3, aprovechando su buen primer servicio con una velocidad promedio de 170 km/h. Consiguió dos roturas de bola y ganó 6 de los 7 puntos que jugó en la red.
El segundo set comenzó en la misma continuidad del primero. A Sabalenka parecía sonreírle la suerte a pesar de que acumulaba errores no forzados, algo que siempre ha sido uno de los puntos oscuros de su tenis.
La bielorrusa, que en París luce un impresionante collar de diamantes en la cancha, se puso 4-1 arriba. Las puertas de la semifinal estaban por abrirse ante ella. Pero Schnaider continuó creyendo en sus opciones y fue remontando hasta estar 5-4. Sabalenka servía 30-15 para quedarse son el set y el partido.
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Un tercer set en blanco
Difícil saber a partir de ahí si fue el viento que soplaba con fuerza o los nervios de Sabalaka los que le jugaron una muy mala pasada. Lo cierto es que a partir de ahí el partido quedó en manos de Diana Schnaider, que ganó la segunda manga 7-5.
Pero el público no lo había visto todo aún porque la favorita del torneo entró en una especie de hoyo negro del que nunca logró salir. Ese viento fuerte perturbaba tanto a Sabalenka en el tercer set, que la jugadora debía corregir su postura cada vez que servía, se quejaba de la arcilla que se le metía en los ojos y se veía cada vez más molesta al cometer errores. Luego fue viendo cómo desfilaban los puntos ante una Schnaider que con su zurda parecía ponerle trampas en cada punto. Perdió 10 juegos seguidos y terminó cediendo el tercer set y el partido con un embarazoso 6-0.
La Sabalenka de esta tarde en París fue muy similar a la que disputó la final de 2025 aquí en Paris, con muchos desperdicios de puntos, desconcentrada, mostrando sus movimientos desajustados y dejando que su rival se metiera en su cabeza. “Fui buscando punto tras punto, ajustándome a su juego”, dijo Schnaider radiante al final del partido.
Errores no forzados sí que acumuló, hasta 65 en total a lo largo del partido. Muy parecido a los 70 que se le contaron durante la final del año pasado que perdió ante la estadounidense Coco Gauff. Sabalenka que tenia el camino despejado para consagrarse por fin en este gran slam, dejó pasar su oportunidad y dijo ante semejante desilusión en conferencia de prensa posterior al partido “tengo ganas de dejar el tenis”.
Ahora Schnaider debe alistarse para su primera semifinal de un grande. Partido entre zurdas que disputará este jueves ante otra de las sorpresas del torneo, la polaca Maja Chwalinska, 114 del ranking mundial quien venció a la rusa Anna Kalinskaya. Roland Garros tendrá nueva campeona, hoy más que nunca.
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