
La cadena española cede a las sanciones y al desplome turístico de la isla.
La hotelería internacional le da la espalda a La Habana en medio de su peor crisis. Meliá Hotels International, operando a través de su filial Ilha Bela, anunció el cese inmediato de las operaciones de gestión, comercialización y uso de marca en 15 hoteles en Cuba tras las presiones ejercidas por Estados Unidos.
La drástica decisión responde directamente al ultimátum de la administración de Donald Trump, que fijó como fecha límite el 5 de junio para activar sanciones contra empresas extranjeras que mantengan vínculos con Gaesa, el conglomerado militar que controla la economía estatal cubana.
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Éxodo hotelero y desplome del mercado
Meliá suavizó el golpe ante la Comisión Nacional de Mercados y Valores (CNMV), asegurando que el impacto financiero será «limitado», recoge Europa Press. La realidad de fondo es cruda: la gran mayoría de estos 15 complejos ya se encontraban cerrados debido a los apagones masivos y a la severa escasez de combustible que paraliza al país.
Así, la falta de carburante para aviones provocó la cancelación en cadena de vuelos internacionales, afectando incluso a Canadá, el principal mercado emisor de viajeros hacia el Caribe cubano.
La salida de Meliá no es un hecho aislado, sino el colofón de una estampida turística. Entre enero y abril, la llegada de visitantes internacionales a Cuba se desplomó un 55.8%, registrando apenas 328,608 viajeros en el cuatrimestre.
El mes de abril fue catastrófico, con apenas 30,551 turistas extranjeros en todo el territorio. Ante este escenario, la hotelera mallorquina ya venía ejecutando cierres graduales, operando a solo el 50% de su capacidad al término del primer trimestre de 2026.
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Gigantes turísticos rompen con el gobierno
La lista de los 15 hoteles abandonados por Meliá incluye marcas icónicas como el Gran Hotel Bristol en La Habana Vieja, el Innside Catedral y cotizados resorts de playa como el Paradisus Varadero y el Meliá Cayo Santa María.
Ahora, la firma ejecuta una desafiliación ordenada para notificar a clientes y proveedores, siguiendo la ruta de salida que iniciaron sus principales competidores europeos y canadienses.
Antes de este anuncio, la también española Iberostar abandonó 12 hoteles al romper amarras con la estatal Gaviota. En febrero, Minor Hotels retiró su marca NH de la capital, mientras que Royalton Hotels & Resorts asestó el golpe más demoledor al suspender la operación de 62 hoteles bajo 10 marcas distintas.
Las multinacionales coinciden en el diagnóstico: entre el cerco financiero de Washington y el colapso operativo interno, los hoteles en Cuba dejaron de ser un negocio sostenible.










