Alexander Zverev rompió por fin la barrera que lo separaba de la gloria en un Grand Slam al imponerse este domingo al combativo Flavio Cobolli por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7 (5) y 6-1 en la final de Roland Garros, conquistando así el primer título de Grand Slam de su carrera.
Tras haber caído en tres finales de grandes torneos, incluida la de París hace dos años, Zverev culminó una brillante trayectoria al convertirse en el primer alemán en ganar un título de Grand Slam desde que Boris Becker conquistó el Abierto de Australia hace tres décadas.
Bajo el sol de la pista Philippe Chatrier, Zverev logró un quiebre gracias a un revés que rebotó en la raqueta naranja del italiano y consolidó su dominio cerrando el primer set con un golpe de derecha ganador por el centro.
Cobolli reaccionó con determinación y exhibió una gran variedad de golpes para romper el servicio de Zverev en el séptimo juego del segundo set. Después igualó el marcador manteniendo su saque, mientras el público de la pista central generaba un ambiente similar al de un estadio de fútbol en apoyo al exjugador de la cantera de la AS Roma.
Sin embargo, el entusiasmo de las gradas se apagó en el tramo decisivo del tercer set, cuando el décimo cabeza de serie envió una derecha a la red y concedió un punto de set a Zverev, que recuperó la ventaja gracias a otro error no forzado de su rival.
Una fase de juego demasiado conservadora permitió que Zverev cediera su servicio dos veces en el cuarto set. El alemán reaccionó para igualar 5-5, pero terminó cediendo en el desempate, donde Cobolli conectó un potente golpe de derecha para forzar un quinto set.
Aunque el desenlace no alcanzó el nivel de espectacularidad de la final del año pasado entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, Zverev tomó el control en el set decisivo y utilizó toda su experiencia para conquistar finalmente la corona que llevaba años persiguiendo.
(Reuters)










