
En Kabwe, una ciudad situada al norte de Lusaka (Zambia), décadas de actividad minera han dejado una herencia tóxica que continúa afectando a generaciones enteras. Considerada uno de los lugares más contaminados del planeta, la ciudad registra niveles alarmantes de exposición al plomo, especialmente entre los niños, que enfrentan riesgos de daños neurológicos, problemas de desarrollo y otras graves consecuencias para la salud. Ahora, unas 140.000 mujeres y menores afectados han llevado a los tribunales al gigante minero Anglo American en busca de reparación y justicia. El Tribunal Superior de Johannesburgo deberá pronunciarse sobre un caso que podría sentar un precedente histórico para la responsabilidad de las empresas mineras frente a los daños ambientales y sanitarios.
Conocida como Broken Hill hasta 1966, la capital de la provincia central de Zambia esconde una amenaza invisible provocada por décadas de explotación minera: un suelo saturado de plomo.
En las zonas más afectadas, más del 95 % de los niños superan el umbral de seguridad de la Organización Mundial de la Salud, fijado en 50 microgramos de plomo por decilitro de sangre. Para los menores, jugar en el polvo o caminar descalzos representa un peligro severo, ya que el envenenamiento por plomo puede causar discapacidades físicas e intelectuales.
Actualmente, se calcula que unas 140.000 mujeres y niños afectados se han unido a organizaciones internacionales para presentar una demanda colectiva contra el gigante minero Anglo American South Africa Limited (AASA) ante el Tribunal Superior de Johannesburgo. Se espera que el fallo judicial se dicte a finales de este año.
Reportaje de Caroline Dumay, Stefan Carstens y Eunice Masson para France 24.










