El entusiasmo por la próxima Copa Mundial de Fútbol se ve opacado por las preocupaciones relacionadas a movilidad, congestión urbana y un posible aumento en el costo de vida en las tres ciudades mexicanas que serán sede del torneo, de acuerdo con una encuesta realizada por investigadores del Instituto de Geografía (IGg) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad de las Islas Baleares, en España.
En el sondeo participaron 460 personas residentes de la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, metrópolis que albergarán 13 partidos mundialistas, incluido el encuentro inaugural. Además de la edición de 2026, México también fue anfitrión del Mundial en 1970 y 1986. Con ello, se convertirá en el primer y único país en la historia en organizar una Copa Mundial de Futbol en tres ocasiones (aunque esta última edición sea compartida con Estados Unidos y Canadá).
A pesar de este hito, los habitantes de las sedes mundialistas muestran un ánimo moderado. En una escala del 1 al 5, los participantes otorgaron una calificación de 2.57 al nivel de entusiasmo que les genera el torneo, mientras que la capacidad del evento para fomentar un sentimiento de unidad solo obtuvo 2.54 puntos.
El futbol es considerado el deporte con mayor número de seguidores a escala global. Se estima que cerca de la mitad de la población mundial (alrededor de 4,000 millones de personas) es aficionada a esta disciplina.
Ilia Alvarado Sizzo, investigadora del IGg, recuerda que en sus inicios, “la Copa Mundial de Futbol surgió vinculada al encuentro entre pueblos y al espíritu de cooperación internacional, pero con el paso del tiempo se ha transformado en una enorme industria profundamente relacionada con el mercado, el turismo y el capital financiero”.
Los académicos consideran que esta transformación tiene efectos en la vida cotidiana de las ciudades que reciben el torneo, ya que modifica la movilidad, el espacio público, el turismo, los precios de la vivienda y las dinámicas urbanas en general. En este sentido, el Mundial puede entenderse como un espejo de las tensiones urbanas contemporáneas, a través del cual las personas evalúan su ciudad desde la experiencia cotidiana.
Entre afectaciones a la movilidad y una distribución desigual de las ganancias
Los resultados del sondeo respaldan esta premisa. Los encuestados señalaron como principales preocupaciones el aumento del tráfico y la congestión, las dificultades para desplazarse diariamente, el encarecimiento de la vida, el incremento del ruido y la contaminación, así como el posible desplazamiento de residentes.
A ello se suma una marcada desconfianza en la capacidad de las autoridades para administrar adecuadamente los recursos públicos, transparentar los procesos logísticos y administrativos, combatir la corrupción y priorizar el bienestar colectivo por encima de los intereses comerciales. En estos rubros, las calificaciones se ubicaron por debajo de los 2 puntos.
Luis Alfonso Escudero, investigador del Departamento de Geografía de la Universidad de las Islas Baleares, sostiene que el Mundial de Futbol no es solo un gran evento deportivo. A su juicio, en la actualidad, representa uno de los mayores espectáculos globales del capitalismo contemporáneo.
“La ampliación de hasta 48 selecciones y la concentración en grandes ciudades responden más a la lógica del mercado, de la televisión y de las apuestas deportivas que a la esencia tradicional del futbol y de la experiencia ciudadana del Mundial”, afirmó.











