
De Sudáfrica a Libia, los discursos contra inmigrantes y refugiados ganan visibilidad en distintos puntos del continente. Manifestaciones, campañas políticas y acusaciones que responsabilizan a los extranjeros de los problemas económicos o de seguridad han reabierto un debate incómodo en sociedades marcadas por una larga historia de colonialismo, discriminación y desplazamientos. Los recientes episodios registrados en Libia se suman a una tendencia observada también en otros países africanos, donde organizaciones de derechos humanos denuncian un aumento de la xenofobia, la aporofobia y los discursos de exclusión. ¿Estamos ante casos aislados o frente a la expansión de una nueva forma de nacionalismo en África? Lo analizamos junto al especialista David Mouzo Williams en esta edición de África Siete Días.
Primero fue Sudáfrica y luego Libia, desde donde manifestantes promovieron la idea de un país solo para los nacidos allí. Con bloqueos a la oficina de la Oficina de la ONU para los Refugiados en Trípoli, ciudadanos locales culpaban a los migrantes de los problemas sociales y de seguridad que enfrenta esta nación del norte de África.
Pero este es solo el más reciente episodio de un historial de xenofobia y racismo contra otros ciudadanos africanos que se ha registrado durante décadas dentro del mismo continente.
Solo por mencionar otro ejemplo, el pasado mes de noviembre la organización Amnistía Internacional presentaba un informe en el que denunciaba cómo refugiados y migrantes negros fueron objeto de perfilación racial sistemática en Túnez, y «víctimas de sucesivas de oleadas de violencia racista a manos de individuos y fuerzas de seguridad», que según dice, fueron desencadenadas por la apología pública del odio racial iniciada por gobernantes.
Pero, ¿cómo es posible que existan prejuicios raciales entre poblaciones africanas históricamente discriminadas? Para David Mouzo Williams, especialista en África por El Colegio de México, estas prácticas tienen su origen en el colonialismo. En esta emisión de África Siete Días hablamos con él sobre por qué esta situación va más allá de un conflicto por el color de la piel.










