Belfast, la capital de Irlanda del Norte, intenta contener el estallido antimigratorio después de dos días de fuertes disturbios, protagonizados por grupos de encapuchados que se enfrentaron a la Policía e incineraron vehículos y viviendas donde residían extranjeros.
La violencia, enmarcada dentro de un creciente sentimiento contra los extranjeros en Reino Unido, se desató después del apuñalamiento a un ciudadano en esa ciudad, presuntamente por un solicitante de asilo sudanés de 30 años, detenido por las autoridades.
«Vandalismo racista»
Varias familias perdieron sus hogares después de que enmascarados vestidos de negro prendieran fuego a varias viviendas en las que creían que residían inmigrantes. Muchos de ellos se vieron obligados a abandonar sus casas y buscar refugio para evitar más agresiones.
Además, los instigadores quemaron vehículos, un autobús y se enfrentaron a la fuerza pública bajo consignas como «expulsar a los extranjeros». El secretario de Estado para Irlanda del Norte, Hilary Benn, calificó el jueves los hechos como «vandalismo racista». Preguntado en ‘Sky News’ sobre si las manifestaciones son disturbios xenófobos en lugar de protestas, el secretario respondió: «Si atacas a la gente por el color de su piel, ¿de qué otra manera puedes describirlos?».
Políticos de ambas partes del Gobierno de coalición de Irlanda del Norte condenaron la violencia, mientras que el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, advirtió sobre discursos que «avivan las tensiones y estigmatizan las comunidades», al rechazar los disturbios en el territorio británico.
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12 policías heridos y 16 personas detenidas
Ladrillos, piedras y palos fueron arrojados sobre los agentes de la Policía desplegados para sofocar las protestas, mientras los manifestantes prendían fuego a los contenedores de basura que usaban como barricadas. Al menos 12 uniformados han resultado heridos, mientras que 16 personas han sido detenidas, según el reporte de este jueves 11 de junio del secretario de Estado, Hilary Benn.
Por segunda noche consecutiva, la Policía utilizó cañones de agua en lugares como Glengormley, a unos 13 kilómetros al noroeste de Belfast, para dispersar a los alborotadores. Algunos de ellos azuzaban a la multitud para llegar a un hotel a las afueras de Belfast que ya había sido blanco de ataques en el pasado por alojar a solicitantes de asilo.
Las fuerzas de seguridad también dispararon balas de plástico y de goma, detallaron las autoridades. La viceprimera ministra de Irlanda del Norte, Emma Little-Pengelly, expresó que, si bien algunos manifestantes pacíficos tienen preocupaciones legítimas, otros parecen decididos a provocar «violencia, vandalismo y desorden». «Esto es absolutamente inaceptable y, por supuesto, nos hemos unido para exigir que esto cese de inmediato», añadió.
«Menos protestas»
El Servicio de Policía de Irlanda del Norte desplegó en la noche del miércoles escuadrones más robustos de agentes para blindar las calles, aunque finalmente hubo «menos disturbios», según explicó el secretario de Estado Hilary Benn a ‘Times Radio’. El funcionario se mostró confiado en «que algunas personas hayan reflexionado sobre las escenas verdaderamente impactantes del martes».
Como medida de precaución, en la noche del miércoles se suspendió el transporte público y algunas escuelas cerraron antes de lo habitual.
Activistas de extrema derecha británicos han convocado a tomar las calles a través de las redes sociales, con el apoyo de figuras internacionales influyentes como el magnate tecnológico, Elon Musk, quien ha escrito más de un centenar de publicaciones en redes sociales sobre la situación en Irlanda del Norte.
En los últimos días han circulado en línea algunas listas con la localización de las viviendas de los solicitantes de asilo y se han publicado las direcciones de empresas de inmigración. Un representante sindical de enfermería aseguró que algunas trabajadoras sanitarias pertenecientes a minorías étnicas habían sido perseguidas por hombres enmascarados mientras se trasladaban a sus puestos de trabajo.
La Policía informó este jueves que estaba patrullando las direcciones y los hospitales para tranquilizar a los trabajadores.
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El detonante
Los grupos de manifestantes salieron a las calles después de que se difundiera en redes sociales el momento del apuñalamiento de Stephen Ogilvie, presuntamente a manos de un hombre sudanés de 30 años, quien ha sido acusado de intento de asesinato, amenazas de muerte contra una segunda persona y posesión ilegal de un cuchillo.
Ogilvie permanece hospitalizado estable y con heridas graves después de haber perdido el ojo izquierdo. Su familia pidió el miércoles que no se instrumentalice la agresión para fomentar el odio y la división. «Hay muchos inmigrantes que hacen una contribución sumamente valiosa a nuestro país, incluso en nuestro sistema de salud y en el sector de la hostelería», señalaron los allegados de la víctima.
La violencia actual en la capital norirlandesa rememora los disturbios que golpearon Inglaterra y partes de Irlanda del Norte hace dos años, después de que un adolescente matara a tres chicas e hiriera gravemente a otras diez personas en un ataque con arma blanca durante una clase de baile cerca de Liverpool.
Con Reuters, AP, EFE y medios locales










