La muerte de Taty Almeida, una de las figuras más emblemáticas de las Madres de Plaza de Mayo, vuelve a poner el foco sobre la lucha por la memoria, la verdad y la justicia en Argentina. En esta edición de Ellas Hoy analizamos su legado y el significado histórico del pañuelo blanco como símbolo de resistencia. Además, abordamos la aprobación en Colombia de una ley para erradicar la mutilación genital femenina y la crisis que sacude a la Casa Real de Noruega tras una condena penal que ha reabierto el debate sobre la responsabilidad institucional.
La muerte de Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, universalmente conocida en el mundo de los derechos humanos como Taty Almeida, marca un antes y un después en la historia civil de Argentina.
Su incansable activismo y compromiso con la búsqueda irrestricta de la memoria, la verdad y la justicia se convirtieron en un faro que alumbró la historia del país desde los años más oscuros de la última dictadura cívico-militar (1976-1983) hasta el presente.
Su motor de lucha fue profundamente personal: la desaparición de su hijo Alejandro en 1975, secuestrado por la organización paramilitar Triple A antes del golpe de Estado de 1976. A partir de ese dolor inicial, Almeida transformó su propia existencia, desafiando a las juntas militares que gobernaban con puño de hierro y transformando el sufrimiento individual en una resistencia colectiva de alcance mundial.
Desde su rol destacado como presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Almeida lideró las marchas semanales alrededor de la icónica pirámide de la plaza principal de Buenos Aires. Su facción constituye una de las tres grandes escisiones del movimiento de mujeres original que plantó cara al terrorismo de Estado en las épocas de mayor peligro.
Dentro de este universo de pañuelos blancos y demandas humanitarias, coexisten la Asociación Madres de Plaza de Mayo, caracterizada por un histórico activismo político directo, y la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, reconocida internacionalmente por su labor especializada en la restitución de la identidad de bebés y niños apropiados ilegalmente por los represores durante los años de plomo.
A pesar del implacable paso del tiempo, Almeida continuó en la primera línea de la movilización social, defendiendo los avances judiciales y alertando sobre los discursos negacionistas contemporáneos que buscan relativizar los crímenes de lesa humanidad.
Su partida física deja un vacío inmenso en el tejido social argentino, pero su voz potente y sus constantes llamados a mantener los juicios de lesa humanidad resuenan hoy con una fuerza inquebrantable en las nuevas generaciones de activistas encargados de heredar su bandera.
Colombia prohíbe la mutilación genital femenina tras un largo debate legislativo
En un avance considerado un hito para los derechos de las mujeres en el continente americano, el Senado de Colombia aprobó de forma definitiva una ley que prohíbe de manera absoluta la práctica de la mutilación genital femenina en todo el territorio nacional.
“El propósito central de nuestra ley es crear una política pública que las acompañe, que las impulse, que las financie en esa lucha cultural para erradicar esta práctica”, dijo en entrevista con Ella Hoy la senadora colombiana, Jennifer Pedraza, costura de la ley.
Este resultado representa la culminación exitosa de la última etapa legislativa de un proyecto de ley que requirió más de dos años de intensos debates, negociaciones políticas y consultas sociales en las plenarias del Congreso de la República.
La nueva normativa dota al Estado de herramientas jurídicas específicas para prevenir y erradicar la ablación, una práctica tradicional violenta que vulnera de forma directa los derechos fundamentales y la salud reproductiva.
La urgencia de esta intervención gubernamental radica en que, pese a las normativas globales de derechos humanos, la mutilación clitoridiana todavía persistía en algunas comunidades indígenas aisladas dentro de la geografía del país sudamericano.
“Nosotros hemos podido averiguar que la mayoría de las mujeres embera han sido mutiladas en sus genitales y no solo las mujeres embera, sino también mujeres de comunidades afrodescendientes. Así que este es un subregistro que hoy no nos permite ni siquiera medir el fenómeno”, aseguró la senadora Pedraza.
El principal reto para las diversas organizaciones feministas fue encontrar un equilibrio legal que permitiera proteger el derecho a la integridad física de las niñas vulnerables sin vulnerar la autonomía jurídica y cultural que la Constitución de Colombia otorga a los resguardos ancestrales.
Con la ratificación de este marco legal, el Gobierno nacional se compromete a implementar políticas públicas pedagógicas integrales, garantizando la atención integral en salud para las víctimas sobrevivientes de este flagelo.
Condena de prisión por violación para el hijastro del príncipe heredero de Noruega
La tradicionalmente impecable imagen de estabilidad y rectitud de la familia real noruega se enfrenta a una crisis institucional sin precedentes históricos. El Tribunal de Distrito de Oslo dictaminó que Marius Borg Hoiby, de 29 años, es penalmente responsable y culpable de dos cargos graves de violación y violencia doméstica, imponiéndole una severa condena de cuatro años de prisión.
El fallo judicial es el resultado directo de un exhaustivo juicio oral y público que se extendió durante siete semanas consecutivas, en las cuales se ventilaron detalles escandalosos que mantuvieron en vilo a la opinión pública del país escandinavo y captaron la atención de los medios de comunicación a nivel internacional.
Borg Hoiby se integró plenamente al círculo íntimo de la monarquía nórdica en el año 2001, cuando su madre, Mette-Marit, contrajo nupcias con el príncipe heredero Haakon, siendo criado desde la infancia como un miembro más de la familia a pesar de no poseer títulos nobiliarios oficiales.
El dictamen de los magistrados de la corte de Oslo detalla que uno de los ultrajes cometidos por el procesado tuvo lugar precisamente en las instalaciones del sótano de la propia residencia oficial del heredero al trono. Esta situación particular ha profundizado de forma dramática el impacto político del escándalo, socavando los altos niveles de aceptación popular de los que gozaba la institución monárquica en Noruega.
Con Reuters y medios locales.










