
La Corte Suprema de EE.UU. ratificó la ciudadanía por nacimiento y anuló la orden de Trump que intentaba restringirla. Con 6 votos contra 3, el tribunal reafirmó la Decimocuarta Enmienda: todo niño nacido en suelo estadounidense es ciudadano, sin importar el estatus migratorio de sus padres.











