Cacao sostenible fortalece exportaciones dominicanas y empodera a productores

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Proyecto en Monte Plata beneficia a 734 cacaocultores y 19 organizaciones rurales

La producción de cacao continúa consolidándose como un eje de desarrollo sostenible en República Dominicana, donde un proyecto respaldado por la Unión Europea ha fortalecido a 734 pequeños productores y 19 organizaciones de la provincia de Monte Plata para facilitar su acceso a los mercados internacionales bajo las nuevas normas ambientales europeas.

Al mismo tiempo, iniciativas impulsadas por organizaciones sociales muestran cómo este cultivo también genera oportunidades de autonomía económica para mujeres rurales en Perú, en el marco del Día Internacional del Cacao.

El proyecto Cacao Trace, desarrollado por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) junto con CODESPA y Kruger Corp, busca preparar al sector cacaotero dominicano para cumplir el Reglamento Europeo sobre productos libres de deforestación (EUDR), considerado una de las regulaciones ambientales más exigentes para los países exportadores de cacao.

Tecnología para garantizar la trazabilidad

Durante los dos últimos años, la iniciativa ha combinado innovación tecnológica, fortalecimiento institucional, capacitación y sostenibilidad para mejorar la competitividad del cacao dominicano.

Uno de sus principales avances ha sido la implementación de K-Blockchain, una plataforma que permite registrar la trazabilidad del cacao desde las fincas de producción, garantizando el origen del producto y facilitando el cumplimiento de los estándares ambientales exigidos por el mercado europeo.

Los resultados del proyecto superaron las metas iniciales. Además del fortalecimiento de 19 organizaciones de productores, se brindó acompañamiento directo a 734 agricultores, permitiéndoles prepararse para un escenario comercial donde la certificación ambiental será un requisito indispensable.

Capacitación y liderazgo rural

La iniciativa también incorporó programas de fortalecimiento empresarial y educación financiera. Más de 300 productores participaron en procesos de formación sobre planificación económica, administración de recursos y acceso a financiamiento, mientras 215 obtuvieron la certificación correspondiente.

El proyecto promovió además mejoras en la gobernanza de las asociaciones rurales, el intercambio de experiencias con productores de Ecuador, la adopción de prácticas agrícolas sostenibles y un mayor liderazgo de las mujeres dentro de las organizaciones cacaoteras.

El productor Pedro Salazar destacó que la sostenibilidad se ha convertido en una condición indispensable para competir en los mercados internacionales y afirmó que existe un futuro prometedor para las nuevas generaciones que decidan apostar por una producción responsable. Por su parte, la productora Felicia Evangelista consideró que las nuevas normas europeas representan una oportunidad para ampliar el acceso del cacao dominicano al mercado internacional.

El cacao también transforma vidas en Perú

Mientras tanto, la Fundación Taller de Solidaridad, junto con Radio Cutivalú y con financiamiento de la Generalitat Valenciana, desarrolla el proyecto Juntas por la Igualdad, que beneficia a 120 mujeres emprendedoras en la región peruana de Piura.

La iniciativa busca fortalecer la independencia económica femenina en una zona donde el 41,2 % de las mujeres carece de ingresos propios. Entre sus beneficiarias figura Erika Chulucanas, quien pasó de vender cacao sin valor agregado a desarrollar un negocio propio de chocolate artesanal, adquirir un molino eléctrico y posicionar sus productos en ferias municipales y regionales.

Su experiencia refleja el impacto que el emprendimiento puede tener en la generación de ingresos y en la transformación social de las comunidades rurales, especialmente entre las mujeres que buscan independencia económica.

Aunque Cacao Trace entra en su etapa final, las organizaciones participantes continuarán trabajando para consolidar los procesos de certificación, fortalecer la plataforma de trazabilidad y ampliar las oportunidades comerciales para más productores.

En paralelo, las experiencias desarrolladas en Perú evidencian que el cacao no solo representa una actividad agrícola de importancia económica, sino también una herramienta para impulsar la sostenibilidad ambiental, la inclusión social y el desarrollo de las comunidades rurales.

Cacao sostenible fortalece exportaciones dominicanas y empodera a productores