
Estados Unidos atacó Irán por séptima noche consecutiva desde que se violó la tregua. Según el Comando Central, «más de 50.000 militares están desplegados en todo Medio y permanecen vigilantes» para responder. Los bombardeos estadounidenses incluyeron puntos de vigilancia costera, almacenes subterráneos de armas y centros logísticos de la Guardia Revolucionaria, pero también se reportaron daños en infraestructuras civiles.











