Google enfrenta una multa millonaria en Europa que pesa poco, pero podría cambiar su negocio

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La Comisión Europea impuso una sanción conjunta de 890 millones de euros a Google por cometer dos infracciones a la Ley de Mercados Digitales (DMA, por sus siglas en inglés). El Ejecutivo comunitario acusó a la empresa tecnológica de aprovechar ilegalmente su posición de liderazgo en el mercado de las búsquedas en línea para dar preferencia a sus propios productos y de impedir que los desarrolladores dirijan libremente a los usuarios hacia sistemas de pago alternativos a Google Play.

En 2023, Google fue designado como guardián de acceso en virtud de la DMA. Esta clasificación obliga a la empresa a aplicar condiciones de competencia transparentes, justas y no discriminatorias dentro de sus servicios, considerados esenciales para el ecosistema digital. La normativa impide que la compañía otorgue un trato preferencial a sus propios productos y servicios frente a la oferta comercial de sus competidores.

Las investigaciones de la Comisión determinaron que Google “concede un trato preferente a sus propios servicios, como las compras, los hoteles, los transportes y los resultados deportivos, por encima de los de terceros en Google Search”, al mostrarlos en las primeras posiciones de los resultados mediante imágenes y filtros mejorados. Esta infracción derivó en una multa de 460 millones de euros.


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El Ejecutivo comunitario considera que las medidas de mitigación implementadas por Meta son insuficientes para reducir los riesgos asociados con el presunto diseño adictivo de Instagram y Facebook.


Como guardián de acceso, Google también está obligado a permitir que los desarrolladores que distribuyen sus aplicaciones por Google Play Store informen gratuitamente a los usuarios sobre alternativas de pago y compra, incluso fuera de la tienda de aplicaciones.

A juicio de la Comisión, “Google impide que los desarrolladores de aplicaciones se comuniquen y promocionen libremente ofertas y celebren contratos con los usuarios en los canales de distribución de su elección, incluidas las tiendas de aplicaciones de terceros”. Esta práctica se tradujo en una sanción adicional de 430 millones de euros.

Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea, reiteró que “Google no ha cumplido con el cumplimiento efectivo de la Ley de Mercados Digitales, y hoy hemos tomado medidas decisivas pero equilibradas para sancionar estas infracciones. Los mejores productos deben tener éxito porque son mejores, no porque sean propiedad de la empresa que ejecuta el motor de búsqueda. Y los consumidores europeos tienen derecho a que los desarrolladores de aplicaciones les digan dónde suscribirse a las mejores ofertas, incluso cuando el propietario de la tienda de aplicaciones no recibe un recorte”.

Una multa “insignificante”, pero con condiciones relevantes

En términos reales, la multa de casi 900 millones de euros impuesta por la Comisión no representa una merma considerable para el negocio de Google. Al cierre del año pasado, Alphabet, su empresa matriz, reportó ingresos mundiales por casi 403,000 millones de dólares, equivalentes a cerca de 346,000 millones de euros. De esta manera, la sanción representa apenas 0.26% de la facturación anual global de la compañía.

Es posible que el castigo económico no tenga un impacto significativo en el balance financiero de Google. No obstante, la decisión de la Comisión Europea exige modificaciones que sí podrían afectar directamente el modelo de negocio de la empresa.

En términos generales, el organismo regulador establece que Google debe ofrecer un trato justo y no discriminatorio a los servicios de terceros en los resultados de Google Search. Además, debe garantizar condiciones técnicas y contractuales que permitan a los desarrolladores que distribuyen sus aplicaciones a través de Google Play comunicarse libremente con los usuarios, promocionar ofertas y celebrar contratos con ellos no solo dentro, sino también fuera de la tienda de aplicaciones. La compañía tiene 60 días para cumplir estas disposiciones y evitar una multa que podría alcanzar hasta 5% de su volumen de negocios mundial.

Google enfrenta una multa millonaria en Europa que pesa poco, pero podría cambiar su negocio