A última hora de este jueves 23 de julio expira un arancel temporal del 10% que impuso la Administración Trump a gran parte de sus socios comerciales como plan B después de que la Corte Suprema tumbara los llamados “aranceles recíprocos” impuestos durante el primer año de su segundo mandato. De inmediato, serán reemplazados por otros.
Corría el primer mandato de Donald Trump cuando, en febrero de 2019, el hoy también presidente de Estados Unidos afirmó que tenía «plan B, C, D, E y F» en lo que a Venezuela respectaba.
Un mismo abanico de posibilidades parece aplicarlo no solo a sus proyectos diplomáticos, sino económicos. Siete años después, la Administración Trump busca maneras de sacar adelante una espinosa política arancelaria.
Este jueves, el Gobierno de Donald Trump anunció que impondrá, a partir del viernes 24 de julio, nuevos aranceles del 10% y 12,5% a 60 socios comerciales, incluyendo la Unión Europea, por acusaciones de aplicación laxa de las prohibiciones de trabajo forzoso.
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El Ejecutivo estadounidense explicó que los productos provenientes de países que han promulgado leyes adecuadas contra el trabajo forzoso estarán sujetos a la tasa más baja, mientras que las importaciones de aquellos con prohibiciones insuficientes estarán sujetas a la tarifa más alta.
Estados Unidos ha mantenido una prohibición de importación de productos elaborados con trabajo forzoso durante casi un siglo y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo
– Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos
Varios productos estarán exentos de los aranceles, incluyendo petróleo y gas, fertilizantes, ciertos alimentos y productos que ya están sujetos a “aranceles de seguridad nacional”, como automóviles, acero, aluminio y cobre.
Otros que cumplen con el Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) también estarán exentos debido a la alta integración de la cadena de suministro norteamericana y al alto contenido estadounidense en los productos.
Una baraja de opciones sometida al examen de la Corte
Una vez volvió a asegurar las llaves de la Casa Blanca, el plan A de Donald Trump era gravar universalmente, si no a todos, por lo menos la mayoría de sus socios comerciales, con el argumento de que ostenta un enorme déficit comercial, es decir, es más lo que les compra que lo que les vende.
Los que llamó aranceles «recíprocos» del 10% al 50%, dependiendo del socio, habían sido impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977, con la que enfrentó diversos desafíos legales hasta su invalidación en la Corte Suprema en febrero, que los declaró ilegales. La decisión obligó a la Administración a reembolsar a los importadores que los habían pagado.
Con la Ley de 1977 descartada, Trump y su gabinete han buscado en todos los rincones de la Ley de Comercio 1974 para justificar sus aranceles.
Primero, impuso un arancel global temporal del 10% amparado en la Sección 122 de esa ley, destinada a mitigar las crisis de balanza de pagos. El impuesto expiraba en 150 días, es decir, este jueves a la medianoche.
Agotadas las primeras opciones, el de este jueves es apenas el más reciente intento de Washington por recuperar su visión de campaña, al invocar la Sección 301 de esa misma ley, que permite al presidente decretar impuestos a la importación y otras sanciones contra países que incurran en prácticas comerciales «injustificables», «irrazonables» o «discriminatorias».
Trump ya había utilizado la Sección 301 para imponer altos aranceles a China durante su primer mandato y estos superaron los desafíos judiciales.
Unos aranceles por otros
Funcionarios estadounidenses negaron que las nuevas tarifas fueran simplemente un reemplazo directo de los aranceles que expiraban, a pesar de la coincidencia temporal, las tasas arancelarias similares y la amplia cobertura de casi todas las importaciones estadounidenses.
Tanto demócratas como republicanos en el Congreso han estado exigiendo la erradicación del trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales, «así que estamos respondiendo a ese llamado», aseguró el funcionario citado por Reuters.
No está claro aún cómo esta nueva gama arancelaria convivirá con los aranceles ya impuestos previamente al amparo de otras normas. Por ejemplo, en Brasil entraron en vigencia gravámenes del 25% a ciertos productos brasileños.
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Los socios comerciales reaccionan
El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, declaró que el país «no experimentará cambios en el arancel efectivo que paga México», ya que varios estarán exentos por el T-MEC.
En un comunicado, el Gobierno de Brasil calificó la medida de «completamente arbitraria» e “injustificada”.
La Cancillería de Chile, por su parte, dijo que «cuenta con una sólida institucionalidad laboral» y que «negociará» con Estados Unidos para ser excluido de la lista.
Esta nueva medida amenaza la popularidad republicana de cara a las elecciones de medio término de noviembre. Los aranceles los pagan las empresas estadounidenses que importan productos extranjeros que, a su vez, suelen trasladar el costo a los consumidores cobrando precios más altos.
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Con Reuters, EFE y AP










