Dónde comer en Chicago, clásicos a precio justo

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Dónde comer en Chicago con clásicos a precio justo pasa obligatoriamente por el sándwich de carne italiana y la pizza estilo profundo, dos inventos que la ciudad defiende con orgullo frente a cualquier otra versión del país.

En QPASA armamos esta ruta de cinco paradas para comer bien en Chicago sin gastar de más. Cada una tiene su especialidad, su dirección y lo que puedes esperar pagar en dólares estadounidenses.

El truco está en probar los clásicos de toda la vida antes que las tendencias gourmet del centro financiero, mucho más caras por la misma comida.

Chicago tiene fama de ciudad cara para comer bien, sobre todo en los restaurantes con vista al lago o al skyline. Pero los clásicos que definieron la ciudad siguen costando lo mismo que hace años en sus locales originales.

Portillo’s, el imperio del hot dog y la carne italiana

Esta cadena nacida en Chicago sirve el hot dog estilo Chicago, cargado de vegetales y sin ketchup, además del sándwich de carne italiana bañado en su propio jugo. La decoración retro y las filas largas son parte del ritual.

El combo de sándwich, papas y bebida cuesta alrededor de quince dólares, generoso para el nivel de sabor y porción que ofrece la casa.

Qué pedir: Italian beef con queso y pimientos picantes, más un hot dog estilo Chicago.
Dónde: 100 W Ontario Street, River North.

Lou Malnati’s, el templo de la pizza estilo profundo

Desde 1971, esta pizzería familiar defiende el deep dish original de Chicago, con su corteza de mantequilla y capas invertidas de queso y salsa. Compartir una pizza mediana entre dos o tres personas resulta más económico que pedir platos individuales.

Una pizza mediana cuesta entre veinticinco y treinta dólares, suficiente para varias porciones generosas por persona.

Qué pedir: The Lou, con espinaca, champiñones y tomate sobre la corteza de mantequilla.
Dónde: 439 N Wells Street, River North.

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Taquerías de Pilsen, sabor mexicano de barrio

La calle 18 de Pilsen concentra decenas de taquerías familiares que sirven la comida mexicana más auténtica de la ciudad, lejos del circuito turístico del centro. El barrio conserva murales y una identidad cultural fuerte desde hace décadas.

Los tacos cuestan entre dos y tres dólares cada uno, así que con diez dólares alcanza para una comida completa entre varios sabores distintos.

Qué pedir: tacos al pastor o de birria, según el puesto elegido.
Dónde: 18th Street, barrio de Pilsen.

Deep dish por porción, la versión rápida del clásico

Varias pizzerías del centro venden el deep dish por rebanada individual, ideal para quienes quieren probar el estilo Chicago sin comprometerse a una pizza entera. El sabor se mantiene intacto, solo cambia el formato de venta.

Una porción cuesta entre seis y ocho dólares, perfecta para combinar con otra parada de esta misma ruta en el mismo almuerzo.

Qué pedir: una porción de pepperoni o de queso, la combinación más clásica.
Dónde: pizzerías del Loop y River North con venta por porción.

Garrett Popcorn, el antojo dulce y salado de la ciudad

Esta marca centenaria mezcla en la misma bolsa palomitas de caramelo y de queso cheddar, una combinación que se volvió sello distintivo de Chicago. Las tiendas del centro suelen tener fila, sobre todo en fin de semana.

Una bolsa pequeña cuesta entre seis y ocho dólares, un antojo perfecto para caminar por la Magnificent Mile.

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Qué pedir: la mezcla Chicago, de caramelo y queso cheddar juntos.
Dónde: Michigan Avenue, en el Loop.

Llevar efectivo ayuda en algunas taquerías pequeñas de Pilsen, aunque casi todos los locales más grandes del centro aceptan tarjeta sin inconveniente.

Ninguna de estas cinco paradas exige reserva ni vestimenta especial, así que la ruta se arma sobre la marcha según el hambre y el barrio donde amanezca el plan del día.

Cómo estirar el presupuesto en Chicago

La regla general funciona en casi toda la ciudad: los clásicos de toda la vida, como Portillo’s o las taquerías de Pilsen, mantienen precios más estables que los restaurantes nuevos del centro financiero.

Portillo’s, Lou Malnati’s y Garrett Popcorn quedan todos dentro o cerca del Loop, así que se pueden recorrer en una sola tarde caminando sin depender del tren elevado.

Pilsen, algo más alejado, conviene visitarlo como plan completo de tarde, combinando varias taquerías del barrio en un mismo recorrido.

El horario también cambia la experiencia: Portillo’s tiene menos fila a media tarde, mientras que las taquerías de Pilsen se disfrutan igual de bien a cualquier hora del día.

Para quienes viajan en grupo, dividir las cinco paradas por día funciona bien: pizza y hot dog el primer día en el Loop, y taquerías de Pilsen como plan completo del segundo día.

El clima también influye en el plan: en invierno, entrar directo del frío a una pizza deep dish caliente se siente casi terapéutico, mientras que en verano las palomitas de Garrett funcionan mejor como antojo para caminar por el lago.

Ninguna de estas cinco paradas suele superar los quince dólares por persona, incluso combinando dos en la misma tarde de recorrido por el Loop.

Chicago premia además desviarse un poco del plan: cualquier cuadra cercana a estas cinco paradas suele esconder otra pizzería o taquería de barrio que también vale la pena descubrir por cuenta propia.

Antes de armar la ruta completa, conviene revisar también qué hacer en Chicago en 48 horas y la guía general de la ciudad en QPASA.

Dónde comer en Chicago, clásicos a precio justo