
Saber dónde comer en Buenos Aires sin sufrir con la cuenta es un arte que los porteños dominan. La ciudad tiene una cultura de mesa enorme. Pizzerías centenarias, bodegones de porciones absurdas y helado de otro planeta conviven a precios de barrio. Esta guía reúne los lugares exactos, con dirección y qué pedir en cada uno.
En QPASA la armamos al estilo de las grandes guías urbanas: pocos elegidos, todos verificados y cero relleno.
Pizzería Güerrín, el templo de Corrientes
Abrió en 1932 y sigue llenándose a toda hora. La porción de muzzarella se come de pie en el mostrador, como manda la tradición. La masa es alta, el queso es escándalo y el ritual es patrimonio porteño.
Qué pedir: porción de muzzarella con fainá y un moscato. Dónde: Av. Corrientes 1368, a metros del Obelisco.
El Cuartito, paredes con historia
Funciona desde 1934 entre afiches de boxeo y camisetas históricas. Es ruidoso, es rápido y es glorioso. La grande alcanza para tres sin esfuerzo.
Qué pedir: la de jamón y morrones, con una empanada de carne para la espera. Dónde: Talcahuano 937, barrio de Retiro.
Las Cuartetas, la clásica del centro
Completa la santísima trinidad pizzera de la ciudad. Su fugazzeta rebosante de cebolla es la mejor cura conocida para el hambre de teatro. Los mozos parecen llevar ahí desde la fundación, y ese es parte del encanto.
Qué pedir: fugazzeta y fainá. Dónde: Av. Corrientes 838, en plena zona de teatros.
Pippo, el bodegón eterno
Leyenda del tallarín con tuco desde 1937. Las porciones llegan generosas, el ambiente es de familia y la cuenta se mantiene amable. Es la puerta de entrada perfecta al universo bodegón.
Qué pedir: vermicelli con tuco y pesto, y flan mixto de postre. Dónde: Montevideo 341, a pasos de Corrientes.
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Mercado de San Telmo, desayuno entre historia
El mercado de 1897 mezcla puestos de siempre con café de especialidad y cocinas jóvenes. Ideal para arrancar el domingo antes de la feria. Se come bien, variado y sin formalidades.
Qué pedir: café con medialunas, o un choripán de puesto si ya es mediodía. Dónde: Defensa 963, San Telmo.
Cadore, el helado que es patrimonio
Heladería artesanal desde 1957 y parada obligada de la avenida Corrientes. Su dulce de leche granizado aparece en las listas de los mejores helados del mundo. Después de la pizza, es el postre oficial de la ruta.
Qué pedir: cuarto de dulce de leche granizado y chocolate amargo. Dónde: Av. Corrientes 1695.
Los carritos de la Costanera
El choripán junto al río es institución democrática: cuesta poco y sabe a domingo. Los carritos históricos de la Costanera lo sirven con chimichurri casero y vista al agua. La bondiola en pan francés es la alternativa de los que vuelven.
Qué pedir: choripán completo con chimichurri. Dónde: Av. Rafael Obligado, Costanera Norte.
La parada dulce de la tarde
La merienda porteña es un género propio. Los cafés notables de la Avenida de Mayo sirven cortado con medialunas en salones con más de un siglo. El submarino, esa barra de chocolate que se derrite en leche caliente, es el favorito de las tardes de invierno.
Qué pedir: cortado, medialunas de manteca y un alfajor de maicena para el camino. Dónde: los bares notables señalizados por la ciudad, casi todos entre el centro y San Telmo.
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Empanadas para el bolsillo de emergencia
La empanada salteña resuelve cualquier hambre por monedas. Las casas de empanadas del centro y de Palermo las hornean al momento, con la de carne cortada a cuchillo como estrella. La docena compartida es el almuerzo improvisado más querido de la ciudad.
Qué pedir: carne a cuchillo, humita y queso con cebolla. Dónde: locales de barrio en toda la ciudad, con fila de oficinistas como garantía.
Dónde comer en Buenos Aires si es día de festejo
Para celebrar sin hipotecarse, los menús ejecutivos del mediodía en las parrillas de barrio incluyen bife con papas y postre. Además, la feria de Mataderos sirve asado criollo con folclore en vivo los domingos. El locro de los feriados patrios completa el calendario gastronómico popular.
El sánguche de milanesa, orgullo nacional
Pocas cosas alimentan tanto por tan poco. El sánguche de milanesa completo, con lechuga, tomate y huevo, es comida de obra, de cancha y de madrugada. Las sangucherías de barrio lo preparan al momento y en tamaño desafío.
Qué pedir: milanesa completa en pan francés. Dónde: sangucherías y parrillas al paso de Almagro, Boedo y el centro.
La noche golosa
Después del teatro o de la milonga, la avenida Corrientes mantiene pizzerías y cafés abiertos hasta muy tarde. Asimismo, las hamburgueserías de Palermo compiten en calidad con precios todavía razonables en horario nocturno. La ciudad premia a los que cenan a la hora porteña: tarde, con sobremesa y sin apuro.
Consejos para estirar el presupuesto
Almorzá con menú ejecutivo entre semana: es la mejor ecuación de la ciudad. La propina del diez por ciento es costumbre. El cubierto se cobra aparte en muchos lugares, así que preguntá siempre.
Las porciones porteñas son generosas y compartir es estrategia local, no tacañería. Y dejá una comida libre en la agenda: en esta ciudad siempre aparece una recomendación de sobremesa.
Último dato de oro: muchos bodegones y pizzerías solo aceptan efectivo o dan descuento pagando así. Llevá algo de cambio encima y preguntá antes de sentarte. El ahorro alcanza para el helado del final.
Con esta ruta, comer glorioso en Buenos Aires cuesta menos que un error de turista. Complétala con nuestra guía de qué hacer en Buenos Aires y consulta QPASA Buenos Aires para saber qué pasa en la ciudad.










