La salida de Kevin Lamour de la FIFA llegó apenas unas semanas después de que el hasta ahora director de operaciones de la entidad apuntara públicamente contra su presidente, Gianni Infantino, por el proyecto que buscaba abrir a inversores privados parte del negocio de la Copa del Mundo.
La FIFA confirmó que la relación laboral con Lamour finalizó el 17 de agosto sin precisar los motivos de su salida.
“La FIFA agradece a Kevin sus dos años de servicio y le desea mucho éxito para el futuro”, señaló un portavoz del organismo.
El francés, de 45 años, era una figura de mucho peso dentro de la FIFA. Según AFP, ocupaba el tercer puesto en la jerarquía de la organización y formaba parte de su equipo directivo desde noviembre de 2024. Su relación con Infantino venía de mucho antes: Lamour había integrado el círculo que trabajó para llevar al dirigente suizo a la presidencia de la FIFA en 2016.
Antes se había desempeñado en la UEFA y había sido un estrecho colaborador de Michel Platini durante su presidencia del organismo europeo, entre 2007 y 2015.
La ruptura con Infantino se hizo pública a fines de julio tras criticar el proyecto conocido como FIFA Forward Enterprise.
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Un negocio de 20.000 millones de dólares
El plan impulsado por Infantino contemplaba crear una filial comercial valorada en unos 20.000 millones de dólares y vender hasta un 20% de participación a inversores de capital privado. La operación buscaba recaudar unos 4.200 millones de dólares y permitía la entrada de capital privado en los derechos comerciales del Mundial y de otras competiciones organizadas por la FIFA.
La iniciativa generó controversia tanto dentro como fuera del organismo. Lamour acusó a Infantino de haber mantenido a empleados de la FIFA al margen de las negociaciones y aseguró que habían sido “engañados” por la falta de transparencia con la que se había preparado el proyecto.
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«Es el proyecto de una sola persona”, afirmo entonces.
Lamour incluso cuestionó la forma en que ejerce el poder el presidente de la FIFA.
“Nuestra misión es servir al fútbol, no servir a los intereses personales de una persona que, desgraciadamente, cree que encarna a la FIFA cuando debería estar a su servicio”.
Sus críticas llegaron después de que Carlos Cordeiro, asesor de Infantino, renunciara en rechazo al mismo proyecto, al que calificó como “un mal negocio para el fútbol”.
La presión terminó haciendo retroceder a Infantino, que retiró la propuesta ese mismo día.
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“En la vida no se trata de hacer lo que es fácil, sino lo que es justo”
Cuando hizo públicas sus críticas, Lamour parecía saber que enfrentarse al presidente podía tener consecuencias.
“Si eso significa que pierdo mi trabajo, que así sea. Entenderé y respetaré esa decisión. Al menos esta noche dormiré tranquilo”.
Poco más de dos semanas después, dejó su cargo.
La FIFA no vinculó oficialmente ambas cosas. Se limitó a confirmar el fin de la relación laboral y anunció que no haría más comentarios sobre el asunto.
Lamour tampoco apuntó directamente contra Infantino en su despedida, pero dejó otro mensaje en una carta dirigida a los empleados de la organización.
“Nunca olviden que en la vida no se trata de hacer lo que es fácil, sino de hacer lo que es justo”, escribió.
En la misiva agradeció a varios de sus antiguos compañeros, entre ellos el secretario general y número dos de la FIFA, Mattias Grafström, y el director de Desarrollo del Fútbol Mundial, Arsène Wenger. Infantino no apareció entre los mencionados.
“La FIFA atraviesa un periodo difícil, pero no se preocupen. Todo terminará por arreglarse. Si todo no va bien, es que aún no es el final”, agregó.
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Una crisis que ya va más allá de Lamour
La salida del director de operaciones no cerró la disputa que se abrió por FIFA Forward Enterprise.
UEFA, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y Concacaf acusaron a Infantino de una “ruptura fundamental de la confianza” y exigieron una revisión independiente de su conducta. Arsène Wenger también consideró “absolutamente necesario” abandonar el proyecto.
La oposición llegó incluso a la posibilidad de un boicot. Según AP, la UEFA advirtió que podía retirarse de los partidos y eventos organizados por la FIFA.
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Varias federaciones nacionales también comenzaron a tomar distancia. Inglaterra retiró su apoyo a Infantino, al igual que Gales, Irlanda y Escocia.
Richard Masters, presidente ejecutivo de la Premier League, dijo este martes que la FIFA había presionado su propio botón de “autodestrucción” con el proyecto.
“No creo que la FIFA deba contemplar la venta de participaciones de la Copa del Mundo. Son una organización sin ánimo de lucro. Es una mala idea”, afirmó.
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La salida de Lamour también generó críticas de organizaciones vinculadas con los Derechos Humanos y los laborales. Andrea Florence, directora ejecutiva de Sport & Rights Alliance, consideró que su destitución envía el mensaje dentro de la FIFA de que hay que “obedecer y permanecer en silencio” y que el disenso no será tolerado.
Human Rights Watch, por su parte, sostuvo que el organismo necesita “más denunciantes como Kevin Lamour” y destacó el trabajo que había realizado su equipo en materia de Derechos Humanos.
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Una reelección que ya no parece un trámite
El enfrentamiento llega además en un momento delicado para Infantino.
El dirigente suizo, presidente de la FIFA desde 2016, busca continuar al frente del organismo en las elecciones previstas para marzo de 2027 en Marruecos. Hasta la crisis por FIFA Forward Enterprise, su reelección parecía prácticamente asegurada.
Ahora enfrenta la oposición de tres poderosas confederaciones y ha perdido el respaldo de varias federaciones europeas. Sin embargo, aún mantiene el apoyo de las confederaciones africana, suramericana y de seis federaciones árabes.
Por el momento no hay un rival para disputarle la presidencia. Los posibles candidatos tienen hasta el 18 de noviembre para presentar sus postulaciones.
A eso se suma una discusión sobre si Infantino puede presentarse nuevamente. La organización FairSquare pidió al Comité de Gobernanza, Auditoría y Cumplimiento de la FIFA que lo declare inelegible por considerar que un nuevo mandato violaría el límite de tres periodos establecido en las reformas de 2016.
Con EFE, AFP, Reuters y AP












