
La economía de América Latina y el Caribe integrada crecería 2,2% en 2026 y 2,5% en 2027, según el organismo.
La economía de América Latina y el Caribe crecería 2,2% en 2026 y 2,5% en 2027, después de registrar una expansión de 2,4% en 2025, pero la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió que la alta informalidad, la baja inversión y el débil crecimiento de la productividad limitan la capacidad de la región para avanzar hacia un desarrollo sostenido.
La advertencia está contenida en la nueva edición del Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026, presentado este jueves 20 de agosto, que plantea la necesidad de impulsar estrategias de formalización productiva para elevar la productividad, mejorar la calidad del empleo y superar lo que el organismo denomina la “trampa de baja capacidad para crecer”.
De acuerdo con la CEPAL, si se cumplen las proyecciones, la región completaría cinco años con un crecimiento promedio cercano al 2,3%, una tasa considerada insuficiente para aumentar de manera sostenida el ingreso por habitante, reducir las brechas de desarrollo y ampliar significativamente el margen de acción de las políticas públicas.
El organismo atribuye parte de la desaceleración prevista para 2026 al deterioro del escenario internacional, caracterizado por un menor crecimiento mundial, tensiones geopolíticas, volatilidad financiera y presiones sobre los mercados energéticos.
Sin embargo, identifica como principal obstáculo factores estructurales de la propia región: bajos niveles de inversión, escaso crecimiento de la productividad, menor dinamismo en la creación de empleos formales y una informalidad laboral elevada y persistente.
El secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, sostuvo que la estabilidad macroeconómica alcanzada por la región debe servir como plataforma para aumentar la inversión y la productividad y avanzar hacia una formalización productiva que fortalezca las capacidades de trabajadores y empresas.
Crecimiento desigual entre subregiones
La CEPAL proyecta que América del Sur crecerá 2,5% tanto en 2026 como en 2027, mientras América Central registraría una expansión de 1,6% este año y de 2,8% el próximo.
El organismo explicó que las cifras centroamericanas están influenciadas por las contracciones previstas para Cuba y Haití. Sin incluir esas dos economías, el crecimiento promedio de la subregión alcanzaría 4,0% en 2026 y 4,2% en 2027.
En el Caribe, la expansión sería de 5,6% en 2026 y 7,9% en 2027, impulsada principalmente por el elevado crecimiento de Guyana. Al excluir ese país, las tasas serían de 1,1% y 2,2%, respectivamente.
El contexto mundial también plantea riesgos. La CEPAL estima que la economía global crecerá 2,9% en 2026, su menor tasa desde 2022. Las tensiones geopolíticas y las alteraciones en el suministro energético han presionado los precios del petróleo, fertilizantes y transporte.
Empleo e informalidad
En 2025, el número de personas ocupadas aumentó 1,6%, equivalente a unos 4,3 millones de nuevos puestos de trabajo. No obstante, el ritmo de creación de empleos se desaceleró por tercer año consecutivo.
La tasa de desocupación bajó a 5,3%, mientras la informalidad laboral continuó reduciéndose, aunque todavía alcanza a cerca de la mitad de las personas ocupadas en la región.
Según el estudio, la informalidad no constituye únicamente un problema laboral y de protección social, sino también una limitación estructural para aumentar la productividad. Las empresas formales tienen mayores posibilidades de aprovechar economías de escala, incorporar innovación, acceder a financiamiento y acumular capacidades productivas.
Cuatro áreas para impulsar la formalización
Ante este escenario, la CEPAL plantea una estrategia integral basada en políticas laborales, fiscales, financieras y de desarrollo productivo.
En el ámbito laboral propone fortalecer la creación de empleos, la capacitación, la inserción laboral, la reducción de brechas de género y la economía del cuidado.
En materia fiscal plantea mecanismos de protección social que reduzcan los desincentivos a la formalidad, junto con procesos progresivos de formalización y mayor uso de herramientas digitales para simplificar el cumplimiento.
Las políticas financieras deberían fortalecer la banca de desarrollo, ampliar las garantías y considerar la diversidad de las empresas para facilitar el acceso al crédito.
Finalmente, las políticas de desarrollo productivo deberían ampliar el apoyo empresarial, promover la innovación tecnológica, focalizar las intervenciones territoriales y fortalecer los sistemas de información, evaluación y aprendizaje.
La CEPAL concluye que reducir la informalidad es fundamental para aumentar la capacidad de crecimiento de la región, mejorar el empleo, ampliar la protección social y lograr avances sostenidos en productividad y transformación productiva.










