Fue un anuncio sorpresivo para los británicos, quienes todavía ven con recelo a Harry y Meghan tras años de discordias, batallas legales contra el Gobierno y la prensa y acusaciones contra la familia real, una de las instituciones más sólidas del país.
Según una encuesta relámpago de YouGov, conocida horas después de este anuncio, 21% de los consultados cree que los duques de Sussex deben regresar al Reino Unido, frente a un 33% que cree que no deberían hacerlo.
Estas cifras no sorprenden. Harry pasó de ser uno de los ‘royals’ favoritos del público por su personalidad y por su labor filantrópica con los miembros de las fuerzas militares (especialmente los heridos en combate) a tener una imagen negativa del 58%, mientras el rechazo a su esposa era de 65%, según otra encuesta de YouGov de julio.
Aunque este intempestivo anuncio deja más preguntas que respuestas, se sabe que el rey Carlos III fue informado apenas el 16 de agosto de los planes de los Sussex.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
También se conoce que volverán sin roles dentro de la monarquía. Es decir, no representarán al rey ni a la corona en eventos públicos y seguirán financiando su vida como ciudadanos privados, sin recibir recursos del erario británico ni de la corona.
La razón principal conocida que habría motivado el sorpresivo regreso es el ingreso a colegios británicos de los dos hijos de los duques, Archie, de siete años, y Lili de cinco.
Además de buscar más cercanía y fortalecer el lazo familiar entre el rey, próximo a cumplir 78 años, y sus dos nietos, e incentivar la relación con los primos, los tres hijos del príncipe William y la princesa Kate, y otros niños de la familia real.
Los duques de Sussex trasladarán su residencia por tiempo indefinido de Montecito, California (donde vivieron por seis años) a una casa en las afueras de Londres, no perteneciente al millonario portafolio de propiedades de la familia real.
Leer tambiénPríncipe Harry y duquesa Meghan regresan a Reino Unido tras seis años de ausencia
La seguridad, un palo constante en la rueda
Es un plan que parece haber sido fraguado seguramente por meses y que se da sin mayores detalles públicos, especialmente por sus implicaciones en materia de seguridad.
El propio primer ministro, Andy Burnham, calificó el resguardo de la familia Sussex como “un asunto privado”.
Pero no ha sido tratado como tal. Y es que, por años, Harry ha protagonizado una batalla legal contra el Home Office (equivalente al Ministerio del Interior) para tener protección policial armada en sus visitas y las de su familia al Reino Unido, tras haberla perdido con su renuncia en 2020 como miembro activo de la familia real, antes de radicarse en Estados Unidos.
La justicia británica ya falló que no es ilegal la decisión del Gobierno de negar seguridad pagada por los contribuyentes británicos a Harry y a su familia, pese a que él ha ofrecido cubrirla, ya que la policía británica tiene acceso a reportes de inteligencia fuera del alcance de grupos de seguridad privada.
Leer también“Me encantaría una reconciliación con mi familia”: el príncipe Harry tras el revés legal en Reino Unido
Harry insiste en que hay varios frentes que los hacen a él y a su familia más vulnerables. Uno de ellos, los talibanes, luego de que el propio príncipe revelara en su muy polémica autobiografía Spare, que en su tiempo como militar en Afganistán, entre el 2012 y 2013, habría dado de baja a 25 combatientes de esas milicias.
Además, está el acoso constante de los tabloides, especialmente a su esposa Meghan, quien ya ha dicho que por años ha sido el blanco de la prensa sensacionalista.
Ante la insistencia de Harry en su cruzada contra el Gobierno del que su padre, el rey Carlos III, es el jefe de Estado, el comité encargado de evaluar su estado de amenaza anunció una revisión hace nueve meses, pero no ha cambiado su posición.
“Hay viajes de reconocimiento que deben realizarse para cada evento al que asisten y, como es un servicio las 24 horas del día, los siete días de la semana, habrá oficiales de servicio, pero también oficiales de permiso. Puede costar millones de libras”, le dijo a Sky News el exjefe de la policía Metropolitana, Dal Babu.
Aun sin protección oficial, en julio, y tras cuatro años de no pisar territorio británico, Meghan y sus dos hijos cumplieron una visita privada al rey y a su esposa Camilla y otra a la familia de la princesa Diana, la madre de Harry.
No se conocen detalles de esos encuentros. Algunas versiones periodísticas indican que la reina Camilla habría advertido a los Sussex que, si se filtraba algún detalle de su audiencia con el monarca, se rompería la confianza de manera definitiva y no habría vuelta atrás.
Otras versiones indican que durante esa visita se habría planteado que los niños tuvieran más contacto con su familia británica y que habría sido un punto decisivo para que Harry y Meghan decidieran intempestivamente volver a Inglaterra.
Leer tambiénLa cruzada del príncipe Harry contra los tabloides británicos
La bandera de la paz que sigue siendo ignorada
Aunque el rey ha celebrado la posibilidad de tener más contacto con su hijo y sus nietos, los medios británicos reportan que no se vislumbra una reconciliación con el príncipe William, su hermano mayor y heredero al trono.
William, dicen las crónicas, está profundamente dolido con su hermano por sus acusaciones de presunto racismo hacia Meghan y su hijo mayor, por las revelaciones de Harry sobre asuntos privados de la familia y los rumores de maltrato de Meghan hacia Kate Middleton y su hija, la princesa Charlotte, previos a la boda de los Sussex en 2018.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
“El príncipe William sostiene firmemente que no hay ‘marcha atrás’ posible para que Harry y Meghan se reincorporen a la familia real”, afirma el editor de asuntos de la monarquía de ‘The Mirror’, Russell Myers.
Esta advertencia de William, el heredero al trono, significa que, aunque los Sussex restablezcan su residencia en Inglaterra, en el futuro cercano no volverán a ser miembros activos de la monarquía ni actuarán en representación del rey.
Parecería que William tampoco quiere un vinculo personal con su hermano, con quien se cree no habla hace por lo menos cuatro años, tras el funeral de la reina Isabel II, en 2022.
¿Cuál sería el rol de Meghan?
Es una de las preguntas más recurrentes y que permanece sin una respuesta certera. Los medios afirman que probablemente tendrá un papel con doble perfil.
Por un lado, filantrópico, apoyando principalmente las causas cercanas a Harry, como los Juegos Invictus, y por otro comercial, con su firma de exclusivo estilo de vida As Ever, que ha promocionado de la mano de sus programas de cocina en Netflix.
No se sabe tampoco qué tan público será su rol una vez en suelo británico, ya que ella ha denunciado el constante acoso de los paparazis.
Eso ha aumentado la especulación entre los tabloides británicos, que han criticado que mientras Harry y Meghan exigen respeto por su privacidad, han contado detalles íntimos de sus vidas tras millonarios acuerdos de libros y documentales.
El regreso de los Sussex se dará en días. Mientras muchas preguntas quedan sin responder, lo único cierto es que el factor sorpresa es un adjetivo que acompaña la marca Harry y Meghan.












