
A dos meses de la emergencia desatada tras el terremoto doble en Venezuela del 24 de agosto, miles de personas permanecen en campamentos transitorios e improvisados en la localidad de La Guaira. Allí no solo viven en medio del duelo por la pérdida de familiares, amigos, pertenencias y viviendas, sino que también enfrentan la precariedad, la falta de atención médica y la disminución gradual de la ayuda internacional a la espera de la atención del Estado.











