El rey Haakon VIII, de 53 años, ha atestiguado cómo los asuntos de su familia aparecían cada vez con más frecuencia en las portadas de los periódicos: el trasplante de pulmón de su esposa, las revelaciones sobre los vínculos de esta con Jeffrey Epstein —el delincuente sexual estadounidense fallecido en prisión—, la condena de cuatro años a su hijastro por violación y las travesuras de su excéntrica hermana y su marido estadounidense, un autoproclamado chamán.
Alto, majestuoso y con barba, el propio Haakon refleja una sociedad noruega que rechaza la opulencia y la ostentación.
Ha centrado su atención en cuestiones que preocupan a muchos de su generación, como la protección del medio ambiente y la lucha contra el racismo y la homofobia.
«Es importante que protejamos nuestra identidad y que Noruega sea un país en el que se nos permita amar y estar con quien queramos», afirmó el día después de un sangriento atentado contra la comunidad gay en Oslo durante el Día del Orgullo de junio de 2022.
Nacido el 20 de julio de 1973, el príncipe asistió a guarderías y colegios públicos, siguiendo los deseos de sus padres, el rey Harald y la reina Sonja, que deseaban que creciera entre noruegos «corrientes». A Haakon le gusta el esquí, el surf, el windsurf y es amante de la música.
Tras terminar la enseñanza secundaria, pasó tres años en la marina, donde prestó servicio principalmente como oficial en un torpedero.
Posteriormente, obtuvo una licenciatura en Ciencias Políticas en la Universidad de California en Berkeley y un máster en Política Internacional en la London School of Economics.
Rebeldía y reinvención
El rey Haakon asistió a un festival de música celebrado en 1999 en Kristiansand, en el sur de Noruega, donde conoció a su futura esposa, cuyo turbulento pasado acaparó los titulares en el país escandinavo.
«Simplemente la miré. Era como una luz», escribió Haakon en su autobiografía.
Nacida el 19 de agosto de 1973 en Kristiansand, hija de un periodista con problemas de alcoholismo y de una empleada de banco, Mette-Marit Tjessem Hoiby creció en el «cinturón bíblico» de la Noruega protestante.
En una ocasión se describió a sí misma como «la adolescente más concienzuda del mundo». A los 16 años, se fue a Australia para un intercambio escolar de un año. La experiencia fue transformadora y le permitió liberarse y reinventarse a sí misma.
A su regreso a Noruega, se afeitó la cabeza y se comprometió con un hombre que la introdujo en la escena de la música house de Oslo, donde experimentó con hachís y éxtasis, según una biografía no oficial. A los 24 años, dio a luz a Marius tras un breve romance con otro hombre, que tenía antecedentes penales por agresión y posesión de cocaína.
«Mi rebeldía adolescente fue más intensa que la de la mayoría de la gente», reconoció ante la prensa en la antesala de su boda con Haakon en agosto de 2001.
Pero los noruegos no tardaron en ver más allá de su colorido pasado. Entre 2000 y 2002, estudió ética en la Universidad de Oslo y cursó asignaturas en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) de Londres, centrándose en el desarrollo internacional y las cuestiones relacionadas con los refugiados, así como en el VIH/sida.
Mette-Marit también se implicó en varias organizaciones benéficas, promovió a autores noruegos a escala internacional y fomentó la lectura entre los jóvenes.
En 2004, dio a luz a Ingrid Alexandra, de quien se espera que algún día sea reina, y un año más tarde a su hijo, Sverre Magnus.
Enfermedad y escándalo
Sin embargo, se atisbaban nubes de tormenta en el horizonte de la familia.
La hermana de Haakon, Martha-Louise, aficionada a las terapias alternativas, ha sido acusada en repetidas ocasiones de aprovecharse de su título de princesa con fines comerciales. Volvió a ser noticia en 2024 al casarse con un autoproclamado chamán, Durek Verrett, calificado de «charlatán» por sus detractores.
El hijastro de Haakon, Marius, a quien, según se dice, trataba como a un hijo propio, fue detenido en agosto de 2024 y condenado a cuatro años de prisión en junio de 2026 por violación y agresión. Ha presentado un recurso de apelación.
Apenas unos días antes de la sentencia, Mette-Marit se sometió a un trasplante de pulmón debido a la fibrosis pulmonar que le diagnosticaron en 2018. Su enfermedad la había obligado a reducir sus compromisos públicos.
En febrero, los medios de comunicación noruegos publicaron revelaciones inquietantes sobre la amistad de Mette-Marit con Jeffrey Epstein a principios de la década de 2010. A pesar de que el financiero estadounidense ya había sido condenado por incitación a la prostitución de una menor, ella había mantenido un contacto frecuente con él y sus correos electrónicos evidenciaban una relación estrecha.
Tres años después de su primera condena, Mette-Marit le escribió a Epstein en 2011 que lo había «buscado en Google«, añadiendo que «no pintaba demasiado bien» y terminando la frase con un emoji sonriente.
Cuando Epstein le dijo que estaba en París «a la caza de una esposa», un año después, ella respondió que la capital francesa era «buena para el adulterio», pero que «las escandinavas [eran] mejores candidatas para ser esposas».
En 2013, se alojó en su casa de Florida durante cuatro días. Mette-Marit afirmó más tarde que había sido «manipulada y engañada». «Lamento profundamente haber tenido cualquier tipo de contacto con Epstein. Es sencillamente vergonzoso», declaró.
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El rey Harald la defendió, justificando que no había infringido ninguna ley y que ella había puesto fin a la amistad.
Sin embargo, varias encuestas revelaron que los noruegos ya no la consideraban apta para convertirse algún día en reina. Los escándalos empañaron la imagen de la familia real y debilitaron su apoyo en el país escandinavo, aunque sigue gozando de gran popularidad.
«Cuando te casas, es para lo bueno y para lo malo», comentó Haakon en marzo durante una entrevista televisada con la pareja sobre las revelaciones vinculadas a Epstein.
Con AFP
Este artículo fue adaptado de su versión original en inglés.












