Enviados de Trump llegan a Moscú para intentar desbloquear las negociaciones entre Rusia y Ucrania

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La diplomacia estadounidense vuelve a moverse entre Moscú y Kiev en busca de una salida a la guerra. Steve Witkoff y Jared Kushner, emisarios del presidente Donald Trump, llegaron este sábado a la capital rusa para reunirse con Vladímir Putin, en un nuevo intento de reactivar unas conversaciones de paz que llevan meses estancadas.

El avión que trasladó a los enviados estadounidenses aterrizó en el aeropuerto de Vnúkovo, donde fueron recibidos por Kiril Dmítriev, representante del Kremlin para la cooperación económica con Estados Unidos. Desde allí, la delegación se trasladó al Kremlin para mantener el encuentro con Putin.

La visita se produce en un momento especialmente delicado. Mientras Washington intenta recuperar el diálogo, Rusia y Ucrania mantienen una intensa campaña de ataques aéreos y las posiciones sobre el terreno siguen alejadas de un acuerdo.

Witkoff y Kushner ya habían viajado juntos a Moscú en enero, cuando mantuvieron un encuentro con Putin. Desde entonces, los contactos entre el enviado estadounidense y representantes rusos continuaron, aunque el proceso de negociación terminó perdiendo impulso.

Trump volvió a presentar la misión de sus enviados como una oportunidad para poner fin al conflicto. Según el mandatario estadounidense, Witkoff y Kushner llevan a Moscú “una propuesta para poner fin a la guerra”.

Putin, por su parte, aceptó recibir a ambos representantes, pero mantiene su rechazo a una reunión a tres bandas con Estados Unidos y Ucrania mientras no exista la perspectiva de alcanzar un acuerdo definitivo de paz.

Una pausa de tres días

En paralelo al movimiento diplomático, Putin ordenó una pausa de tres días en los ataques contra Kiev. La medida comenzó en la medianoche del sábado al domingo y responde a una propuesta planteada previamente por Ucrania, según explicó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había anunciado que Kiev suspendería provisionalmente sus ataques aéreos contra territorio ruso durante la visita de los emisarios estadounidenses y pidió a Moscú que adoptara la misma postura.

“Rusia debe hacer lo mismo”, sostuvo Zelenski, quien planteó que el objetivo es que las conversaciones con la delegación estadounidense sean “lo más constructivas y sustanciales posible”.

La tregua llega después de una escalada de los ataques aéreos. En las últimas semanas, Rusia incrementó los bombardeos contra Kiev y otras ciudades ucranianas, mientras Ucrania aumentó sus operaciones de largo alcance contra objetivos situados dentro de territorio ruso.

La presión militar también se mantiene en el frente. Rusia asegura haber conseguido avances importantes en las últimas semanas y busca consolidar posiciones en el Donbás, aunque fuentes independientes consideran excesivamente optimistas algunas de las previsiones difundidas por el Kremlin.

Cinco muertos en ataques en Lugansk

La pausa anunciada por Putin tampoco supone un cese general de las hostilidades. En la región de Lugansk, territorio ocupado y anexionado por Rusia, las autoridades locales informaron de la muerte de al menos cinco personas en las últimas 24 horas como consecuencia de ataques atribuidos a Ucrania.

Entre las víctimas hay un adolescente de 14 años. Según el gobernador impuesto por Moscú, Leonid Pasechnik, dos mujeres, de 23 y 63 años, murieron cuando un ataque alcanzó un automóvil. Un hombre de 35 años falleció en otro ataque con un dron, mientras que el menor y un hombre de 29 años murieron por la explosión de artefactos.

Los ataques ucranianos contra Lugansk se intensificaron durante las últimas semanas, mientras las fuerzas de Kiev intentan dificultar las operaciones rusas en el este del país.

La situación muestra los límites de la pausa anunciada por Putin: aunque Moscú ha ordenado detener temporalmente los ataques sobre Kiev, la actividad militar continúa en otras zonas y ambos bandos mantienen su capacidad ofensiva.

Zelenski acusa a Rusia de atacar los aeropuertos de Kiev

La tensión también alcanzó los principales aeropuertos de la capital ucraniana. Zelenski denunció este sábado ataques rusos contra las instalaciones de Kiev y Borispil, y vinculó las operaciones con los preparativos para la llegada de la delegación estadounidense.

Según el mandatario ucraniano, los ataques tuvieron como objetivo impedir o dificultar un eventual viaje aéreo de Witkoff y Kushner a Kiev, previsto para el domingo.

“Está claro que estos ataques rusos contra los aeropuertos son una reacción a las conversaciones y a los preparativos ante la posibilidad de que la parte estadounidense utilice un avión para viajar a Ucrania”, afirmó.

El aeropuerto de Borispil, situado unos 30 kilómetros al este de Kiev, permanece cerrado a la aviación civil desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. Lo mismo ocurre con el aeropuerto Igor Sikorski, conocido como Zhuliani.

Desde entonces, Ucrania mantiene cerrado su espacio aéreo para vuelos civiles. Las delegaciones extranjeras que llegan al país suelen hacerlo por tierra desde países vecinos y continúan sus desplazamientos en tren o carretera.

Zelenski advirtió además que Kiev podría responder a los ataques modificando sus operaciones en el espacio aéreo ruso.

“Hemos tomado nota de este movimiento de Rusia y la próxima semana ajustaremos en consecuencia nuestras operaciones respecto al espacio aéreo ruso”, señaló.

Al mismo tiempo, buscó transmitir un mensaje destinado a proteger el canal diplomático abierto por Washington. “No existen ni existirán amenazas contra la diplomacia por nuestra parte”, afirmó.

Diplomacia y guerra, en paralelo

El movimiento de los emisarios estadounidenses se produce así en medio de una nueva paradoja de la guerra: mientras Washington intenta sentar nuevamente a las partes a negociar, los ataques continúan y los dos gobiernos siguen intercambiando acusaciones.

Rusia lanzó durante la noche 167 drones contra territorio ucraniano, según la Fuerza Aérea de Ucrania, que aseguró haber neutralizado 128 de ellos. Los ataques dejaron muertos y heridos en distintas zonas del país, entre ellas la región de Dnipropetrovsk, donde cinco trabajadores de una instalación industrial murieron.

Moscú, por su parte, informó de la destrucción de 53 drones ucranianos durante la noche y denunció ataques contra su territorio fronterizo.

El escenario militar vuelve a colocar obstáculos a la iniciativa diplomática de Trump. La visita de Witkoff y Kushner abre una nueva oportunidad para intentar destrabar las conversaciones, pero el intercambio de ataques evidencia hasta qué punto el frente de batalla continúa condicionando cualquier negociación.

Por ahora, la diplomacia estadounidense intenta avanzar entre una pausa limitada de los bombardeos, nuevos ataques y un conflicto que, después de más de cuatro años, todavía no muestra un camino claro hacia un acuerdo de paz.

Con AFP y EFE

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