Dos nuevos rescates alientan a seguir las tareas de búsqueda, diez días después de la riada en Nepal

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Diez días después del enorme deslizamiento de hielo y tierra, causado por un desprendimiento glaciar en el Himalaya, que ha matado a más de 1.300 personas en Nepal y el Tíbet, todavía hay historias de esperanza bajo el lodo.

Dos rescates de sobrevivientes en operaciones separadas este sábado 5 de septiembre, que se suman a otros dos recuperados en la víspera, han sido motivo de aliento para las autoridades, que mantienen las tareas de rescate pese a las difíciles condiciones.

El Ejército de Nepal informó que un equipo integrado por personal militar nepalí y expertos surcoreanos en desastres logró hallar con vida a un hombre de nacionalidad china, que estaba atrapado en un túnel de 225 metros de profundidad en el proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli-1, en el distrito de Rasuwa, uno de los más afectados por la riada en el norte de Nepal.

En un video difundido por la entidad castrense, el hombre, identificado como Lu Haitao, luce exhausto y desorientado, con barro seco y polvo en la piel y la ropa, sostenido por dos rescatistas vestidos de camuflaje.

Tras salir con vida del túnel, el ciudadano chino recibió atención médica de urgencia dentro de un helicóptero, que lo trasladó a un hospital militar.

Según las autoridades, Lu no presentaba lesiones visibles y sus signos vitales eran estables, aunque mostraba señales de hipotermia leve.

En un audio compartido por la cadena estatal china CCTV, el trabajador salvado le contó a un oficial que gritaba repetidamente cada vez que veía luces de los rescatistas, pero que estos no podían escucharlo. «Cuando me rescataron hoy, cuando me alumbraron con la luz, no podía creerlo», aseguró.

Por otra parte, Chandrika Shrestha, una mujer de 64 años, fue localizada en una vivienda del mercado de Betrawati, en Nuwakot, por un equipo de la Policía Armada de Nepal, según informó la oficina del primer ministro.

Los medios locales informaron que los equipos iniciaron la búsqueda después de recibir información sobre una voz que se escuchaba desde el interior de la casa, enterrada bajo el barro.

En las imágenes difundidas por las autoridades, se puede observar a la mujer consciente, sentada sobre una gruesa capa de lodo en un espacio reducido, con una mínima distancia entre la tierra acumulada y el techo, cuando es alcanzada por varios rescatistas. Ellos luego le dieron agua embotellada y la cubrieron con una manta gris.

Aún se desconoce cómo Shrestha logró sobrevivir tantos días atrapada en la vivienda ni si tuvo acceso a agua o alimentos en todo este tiempo.

Por lo pronto, fue trasladada en helicóptero a Katmandú «para recibir atención médica», explicó a la agencia AFP el superintendente adjunto de policía, Iqbal Hawari.

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Un «rayo de esperanza» para las tareas de búsqueda

Tras conocerse los últimos rescates, el ministro del Interior, Sudhan Gurung, destacó que estos representan «un rayo de esperanza» para las operaciones, que continúan con especial atención en una docena de proyectos hidroeléctricos, donde cerca de 900 trabajadores están desaparecidos y se cree que unos 500 podrían estar atrapados en varios de sus túneles.

El Gobierno nepalí ha indicado que los equipos locales están siendo respaldados por especialistas de India, China, Corea del Sur y Estados Unidos, que siguen buscando entre los escombros y las estructuras dañadas, con la expectativa de encontrar más sobrevivientes.

Con Lu Haitao, son tres los obreros rescatados con vida del proyecto hidroeléctrico Trishuli, luego de que el viernes fueran hallados dos empleados nepalíes. Uno de ellos, Kabir Maharjan, se encuentra en estado crítico por hipotermia severa y agotamiento, mientras que la condición de su compañero Sanjay Sah es estable.

De acuerdo a medios locales, Sah relató que, en el tiempo que estuvo atrapado, pudo comunicarse a gritos con varias personas que se encontraban cerca de él.

Photo fournie par l'armée népalaise de soldats sauvant un ouvrier encore en vie dans un tunnel lors d'une opération en cours sur le chantier du projet hydroélectrique Trishuli-3A, dans le district de
Soldados nepalíes rescatan con vida a un trabajador de un túnel durante una operación en curso en la obra del proyecto hidroeléctrico Trishuli-3A, en el distrito de Rasuwa, en Nepal, el viernes 4 de septiembre de 2026. © Ejército de Nepal, vía AFP

Las tareas de rescate –en las que están involucrados más de 8.000 oficiales de distintas fuerzas nepalíes– se centran, sobre todo, en el complejo de Trishuli, una central hidroeléctrica de 216 megavatios que todavía estaba en construcción y que contaba con más de 1.400 personas presentes en el lugar cuando ocurrió la catástrofe. De ellas, 557 siguen sin ser localizadas y se calcula que más de un centenar podrían haber quedado atrapadas en la zona de la presa y el túnel principal.

Las labores de los equipos locales en estas áreas se han visto dificultadas por el lodo espeso, los escombros y los daños en la infraestructura.

Para los socorristas, el mayor desafío es llegar a las personas atrapadas en estos proyectos hidroeléctricos, situados en zonas montañosas remotas de difícil acceso, que se ha complicado más por los deslaves del 26 de agosto.

Además, avanzar hasta la profundidad de los túneles es un desafío por los bloqueos o daños causados por el barro, las rocas y los escombros, que también ocultan la ubicación de los trabajadores. Con el correr de los días, la escasez de agua potable, alimentos y aire respirable hacer crecer el peligro para aquellos que podrían estar con vida.

Un helicóptero de rescate sobrevuela mientras personal del Ejército y miembros de los Boy Scouts de Nepal instalan una tirolesa sobre el río Trishuli tras las inundaciones repentinas.
Un helicóptero de rescate sobrevuela mientras personal del Ejército y miembros de los Boy Scouts de Nepal instalan una tirolesa sobre el río Trishuli tras las inundaciones repentinas. © Arun SANKAR / AFP

Por último, las capacidades de los rescatistas locales han sido puesta a prueba y, para Anil Pokhrel, exdirector de la autoridad de desastres de Nepal, han quedado expuestas deficiencias de equipo pesado y personal.

«Las zonas remotas y de difícil acceso, junto con las inclemencias del tiempo, empeoraron la situación. Además, no contábamos con recursos humanos suficientemente capacitados para llevar a cabo este tipo de operaciones», explicó a la agencia AP.

La angustiante espera de información sobre los desaparecidos

El más reciente reporte de la agencia nacional de desastres de Nepal detalló que, hasta el momento, se han recuperado 1.344 cadáveres en el país y 4.886 personas siguen desaparecidas, entre ellas al menos 606 ciudadanos extranjeros.

Por su parte, los medios estatales chinos, en su última actualización, han reportado 31 víctimas y 531 personas en paradero desconocido en la región autónoma del Tíbet.

Combinando ambos registros, el desastre ha causado al menos 1.375 muertos y más de 5.500 personas siguen desaparecidas.

Una mujer llora a un familiar desaparecido en las inundaciones en Trishuli Bazar, Nepal, el 5 de septiembre de 2026
Una mujer llora a un familiar desaparecido en las inundaciones en Trishuli Bazar, Nepal, el 5 de septiembre de 2026 © Pedro Pardo / AFP

Las autoridades nepalíes siguen enfrentando una inmensa cuesta arriba logística en la identificación de los fallecidos, ya que 1.270 aún no han sido reconocidos, más allá de que los forenses continúan recolectando muestras de ADN y han acumulado más de 2.200 perfiles genéticos de muertos y familiares.

En Katmandú y otros puntos de Nepal, como el cuartel de Maithili, en el distrito de Nuwakot, las familias de los desaparecidos continúan llenando las paredes con carteles que muestran los rostros de sus seres queridos.

Krishna Pudel aseguró a Reuters que su hermano Ishwor se comunicó con ella a las 7:30 de la mañana del 26 de agosto «antes de que entrara al túnel a trabajar» y que alrededor de las 11:30, cuando bajaron un poco las inundaciones, él le dijo «estoy atrapado dentro del túnel».

Aunque desde entonces no han tenido más contacto, ella y su familia no pierden las esperanzas porque otros sobrevivientes que escaparon del mismo túnel les dijeron que Ishwor seguía vivo.

«Conocí a mucha gente que logró escapar y conocía a mi hermano. Me dijeron: ‘Tu hermano está dentro del túnel, conducía un vehículo’. Dijeron que podían oír las voces de unas 200 o 300 personas gritando desde dentro», detalló.

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Más angustiante aún es la espera de los familiares de los más de 500 desaparecidos en el Tíbet, incluyendo 261 extranjeros, por lo que denuncian como falta de información por parte de las autoridades de China, que han restringido el acceso de los medios de comunicación a las zonas afectadas, permitiendo apenas el ingreso de algunos periodistas de los medios estatales Xinhua y CCTV.

En muchos casos, los parientes fuera del gigante asiático señalan que el bloqueo informativo de Beijing los mantiene a oscuras sobre lo que está sucediendo en el área del desastre o las tareas de rescate.

El Ministerio de Exteriores de China ha asegurado que ofrece sesiones informativas a las embajadas de 23 países y ha manifestado su disposición a colaborar con otros países y organismos para identificar a los fallecidos, pero fuentes diplomáticas indicaron a Reuters que Beijing ha evitado informar cuál será el procedimiento a seguir o compartir imágenes de su lado del paso fronterizo con Nepal, que podrían contribuir al reconocimiento de personas.

Naresh Goyal, hermano de Neetu Goyal Tiwari, una ciudadana británica de 51 años que se vio atrapada por la avalancha mientras participaba de una peregrinación hindú, se lamentó de que «no vamos a recibir ninguna información de China, ni sobre si mi hermana está a salvo, viva o muerta».

Con Reuters, AP, EFE y AFP

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