“La casa está vacía”: el drama de las familias palestinas bajo la violencia en Cisjordania

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“Lloro todos los días por la pérdida de mi hijo Sam. Era la alegría de nuestra vida, era nuestra vida. Era la felicidad de este hogar. Ahora la casa está vacía”.

Dania Abu Haikal habla de su hijo Sam y recuerda a un niño que “siempre estaba sonriendo”. “Yo le daba de comer y le cambiaba el pañal. Lo amaba muchísimo”, dice.

En otra casa, otra madre palestina usa casi las mismas palabras para describir la pérdida de su hijo, Alia al-Hallaq. Desde entonces, cuenta, su vida cambió para siempre.

“Perdí mi vida después de perder a Mohammed. No hay vida después de perder a Mohammed. Lo más difícil es perder a un hijo. Solía ver a madres que habían perdido a sus hijos y sentía tristeza por ellas, pero nunca esperé este nivel de dolor”.

Para ella también “la casa está vacía”.

Las historias de Dania y Alia son el rostro más doloroso de una violencia que se ha intensificado en Cisjordania ocupada, donde las operaciones del Ejército israelí, los ataques de colonos, las demoliciones y confiscaciones de tierras y la expansión de los asentamientos están transformando la vida de cientos de miles de palestinos.

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2026-08-30 17:12 Madres palestinas en luto por la muerte de sus hijos menores de eda
Imagen de portada: 2026-08-30 17:12 Madres palestinas en luto por la muerte de sus hijos menores de eda © France 24

Un informe publicado esta semana por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) registró la muerte de 102 palestinos, entre ellos 21 menores, durante los dos primeros meses de una gran operación militar israelí lanzada en enero de 2025 en los campos de refugiados de Jenin, Tulkarem y Nur Shams.

Entre ellos estaba Saddam Hussein Rajab, de diez años. Esperaba a su padre en Tulkarem cuando recibió un disparo. En Jenin, una niña de apenas dos años fue alcanzada por una bala de las fuerzas israelíes a través de la ventana de su casa mientras cenaba junto a su madre y su tía.

También murió Sondos Shalabi, que estaba embarazada de ocho meses. Recibió disparos de soldados israelíes cuando intentaba alejarse en automóvil de Nur Shams.

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Más de 33.000 personas sin poder volver a casa

Casi veinte meses después del inicio de la operación israelí, más de 33.000 palestinos continúan desplazados de Jenin, Tulkarem y Nur Shams. Todavía no han podido regresar a sus hogares.

La ONU cifra en 33.362 las personas que permanecían desplazadas hasta julio. Según el organismo, se trata del mayor desplazamiento de población palestina en Cisjordania ocupada desde 1967.

Israel ocupa Cisjordania desde 1967.
Israel ocupa Cisjordania desde 1967. © JAAFAR ASHTIYEH / AFP

La operación, denominada por Israel “Muro de Hierro”, comenzó el 21 de enero de 2025. De acuerdo con la investigación de Naciones Unidas, el Ejército, la Policía y otras fuerzas israelíes entraron en los campamentos, destruyeron cientos de viviendas, dañaron carreteras y otras infraestructuras, cortaron el suministro de agua y electricidad y dificultaron la llegada de ayuda humanitaria.

Según el informe, las fuerzas fueron casa por casa “obligando a los residentes a marcharse”. Algunos desplazados revelaron a los investigadores que durante esas operaciones les dijeron que ya no habría campos de refugiados y que “todos deberían irse a Jordania”.

En pocos días, las tropas israelíes tomaron el control de los tres campos y toda su población terminó desplazada.

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Imagen de portada: © France 24

Una evaluación de Naciones Unidas realizada en octubre de 2025 concluyó que alrededor del 52% de las estructuras de Jenin estaban destruidas o dañadas. En Nur Shams, la proporción alcanzaba el 48%, mientras que en Tulkarem el 36%.

Para la ACNUDH, el “desplazamiento a gran escala, prolongado y sistemático” genera serias preocupaciones de que pueda constituir el crimen de lesa humanidad de traslado forzoso.

“El uso de ataques aéreos, excavadoras blindadas y detonaciones controladas para volver inhabitables campamentos enteros, forzar el desplazamiento de sus residentes e impedir su regreso no está permitido por el derecho internacional”.

El organismo advirtió también sobre un posible “castigo colectivo” y se mostró preocupado por una eventual “limpieza étnica”.

La violencia llega a las aldeas

Este sábado 5 de septiembre, el Ejército israelí y grupos de colonos irrumpieron en al menos 11 aldeas y pueblos de la gobernación de Ramala, según informó la agencia palestina ‘Wafa’.

En Al Mugáyer, un grupo de colonos ingresó con su ganado en tierras palestinas. Luego llegaron soldados israelíes, que lanzaron gases lacrimógenos hacia viviendas de la aldea, cerca de una casa donde una familia estaba de luto por dos jóvenes muertos días antes en otro episodio en el que participaron colonos y militares.

En Burqa, colonos dañaron cultivos y olivares, según denunció el jefe del consejo local. Durante la noche, tropas israelíes entraron además en otras ocho aldeas de la zona.

Ese mismo día, el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, se encontraba en la localidad palestina de Turmusaya visitando a residentes con ciudadanía estadounidense afectados por la violencia de colonos.

El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, es recibido por miembros de la municipalidad local a su llegada a la casa de un palestino-estadounidense en la localidad de Turmus Ayya, en Cisjordania ocupada por Israel.
El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, es recibido por miembros de la municipalidad local a su llegada a la casa de un palestino-estadounidense en la localidad de Turmus Ayya, en Cisjordania ocupada por Israel. © John Wessels / AFP

Huckabee calificó esos ataques de terrorismo y sostuvo que sus responsables deben afrontar “consecuencias severas”. También atribuyó al Gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu la responsabilidad de garantizar la seguridad de los palestinos.

Asimismo, el diplomático aseguró que quienes protagonizan estos hechos son un “pequeño grupo de saqueadores” y no todos los colonos.

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Tierras, olivares y asentamientos

Amnistía Internacional denunció esta semana que Israel intensificó las medidas que, según la organización, conducen hacia la anexión del territorio palestino ocupado.

En julio, al menos 15 órdenes del Ejército israelí dispusieron la confiscación de unas 20 hectáreas de tierras palestinas en Jenin. La particularidad es que los terrenos se encuentran en el área A de Cisjordania, que según los Acuerdos de Oslo de la década de 1990 se encuentra teóricamente bajo control civil y de seguridad de la Autoridad Palestina.

Según Amnistía, las tierras serán utilizadas para conectar los asentamientos israelíes de Emek Dotan y Noa, dos de los 34 nuevos asentamientos cuya creación fue aprobada por el Gobierno israelí a principios de este año. Los asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado son considerados ilegales por el derecho internacional.

La oficina del gobernador de Jenin aseguró que la aplicación de las órdenes ya ha comenzado y que cientos de familias podrían perder tierras agrícolas y olivares de los que dependen para subsistir, cuando se acerca la temporada de cosecha de aceitunas.

Residents of the West Bank refugee camp of Nur Shams, near Tulkarem, evacuate their homes as the Israeli military continues its operation in the area on February 11, 2025.
Foto de archivo de residentes del campo de refugiados de Nur Shams, en Cisjordania, cerca de Tulkarem, evacuando sus hogares el 11 de febrero de 2025. © Majdi Mohammed, AP

“Israel está dividiendo la gobernación de Jenin en cantones aislados, socavando la integridad geográfica y económica de la zona y desintegrando las comunidades palestinas”, denunció Heba Morayef, directora para Medio Oriente de Amnistía Internacional.

La ONG israelí Peace Now afirmó que es la primera vez desde los Acuerdos de Oslo que Israel emite órdenes de confiscación militar en el área A abiertamente con fines civiles destinados a beneficiar a colonos.

Netanyahu, por su parte, reivindicó la semana pasada la política de asentamientos de su Gobierno y destacó la creación de 104 asentamientos y 160 granjas israelíes en Cisjordania durante las administraciones estadounidenses del presidente Donald Trump.

“Están haciendo realidad la visión de la tierra de Israel. Esta es nuestra tierra y seguirá siendo nuestra”.

“Expulsar al mayor número posible de palestinos”

Para el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, lo sucedido en los campos de refugiados está ligado al avance de los asentamientos.

El “modus operandi” israelí, afirmó, “sugiere que su objetivo es expulsar al mayor número posible de palestinos y allanar el camino para más asentamientos israelíes ilegales”.

Israel, por su parte, rechaza esas acusaciones.

Su misión diplomática en Ginebra acusó a la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas de abandonar “la imparcialidad, la independencia y la neutralidad” para convertirse en “el epicentro de un vil activismo”. También aseguró que el informe presenta información errónea y omite la amenaza de ataques terroristas que, según Israel, motivó la operación militar en los tres campos.

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Imagen de portada: © France 24

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, había dicho desde el comienzo de la ofensiva que las tropas debían prepararse para permanecer durante un largo período en las zonas evacuadas y evitar el regreso de sus habitantes.

Para las decenas de miles de palestinos que siguen fuera de sus hogares, todo eso se vive de otra manera: en una casa a la que no pueden regresar, un olivar que pueden perder o una habitación en la que ya no duerme un hijo.

Dania Abu Haikal y Alia al-Hallaq describen pérdidas distintas con las mismas palabras.

“La casa está vacía”.

Con EFE, AFP y medios locales

“La casa está vacía”: el drama de las familias palestinas bajo la violencia en Cisjordania