
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, firmó un decreto que permite nuevamente el porte de armas, restringido repetidamente por los gobiernos desde 2015. La medida devuelve la validez a los permisos de porte individuales vigentes, pero aunque el Gobierno actual defiende que se trata de una medida que garantiza el derecho a la legítima defensa de los ciudadanos «de bien», también ha levantado numerosas críticas de expertos, que aseguran que existe una correlación entre las armas de fuego y el aumento de la violencia.












