La ciencia desmonta tres mitos sobre cómo responder ante una crisis suicida

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Esta conclusión fue posteriormente examinada mediante un metaanálisis realizado en 2018. En este caso se identificaron 13 estudios que evaluaban específicamente posibles efectos perjudiciales de preguntar a las personas sobre sus intenciones de quitarse la vida. Al combinar cuantitativamente sus resultados, los investigadores no observaron evidencia de que preguntar directamente sobre pensamientos suicidas provocara un empeoramiento. Los autores concluyeron que debían reducirse los temores de que preguntar pudiera resultar perjudicial.

En 2020, un metaanálisis de ocho estudios relacionados directamente con el tema, incluidos ensayos controlados aleatorizados, reforzó esta premisa. Tampoco encontró efectos estadísticamente significativos de las preguntas sobre conductas relacionadas con el suicidio, autolesiones o malestar psicológico. Los autores señalaron que, aunque todavía hacen falta más estudios de alta calidad, la evidencia disponible no muestra que preguntar produzca resultados perjudiciales.

Organismos especializados como el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) consideran que preguntar directamente es una medida adecuada. Preguntar “¿Estás pensando en suicidarte?” no aumenta los pensamientos ni las conductas suicidas y puede ser una de las mejores maneras de identificar que una persona está en riesgo.

Mito 2: Hacer “contratos de no suicido” eliminan el problema

Ante una crisis suicida, es posible que las personas alrededor del individuo afectado le exijan adoptar un “contrato de no suicidio”, de palabra o por escrito, que lo comprometa a no hacerse daño. Aunque este tipo de acuerdos podría resultar útil para algunas personas en determinadas circunstancias, no existe suficiente evidencia cuantitativa para considerarlo una herramienta clínicamente efectiva para prevenir el suicidio. La recomendación que sugiere la investigación científica es implementar intervenciones basadas en la planificación de seguridad.

Los conceptos de “contrato de no suicidio” y “plan de seguridad” podrían confundirse debido a que ambos persiguen el mismo fin. Sin embargo, mientras el primero se basa únicamente en intenciones, el segundo contempla acciones concretas para afrontar una crisis.

Esto quedó demostrado en un ensayo clínico de 2017 que estudió a 97 soldados en servicio activo del Ejército de Estados Unidos que presentaban ideación suicida reciente o antecedentes de intento de suicidio. Los participantes fueron asignados a recibir un contrato de seguridad, un plan de respuesta a crisis estándar o un plan de respuesta a crisis mejorado. Durante los seis meses posteriores, tres participantes del grupo que recibió un plan de respuesta a crisis intentaron suicidarse, frente a cinco del grupo que recibió el contrato de seguridad. Los investigadores estimaron que esto representaba una reducción del 76% en el riesgo de intento, además de encontrar una disminución significativamente más rápida de la ideación suicida entre quienes recibieron el plan.

Esto no significa que cualquier documento denominado “plan de seguridad” sea automáticamente eficaz ni que sustituya la evaluación y el tratamiento profesional. De hecho, la evidencia depende de la población y de cómo se implemente la intervención. Por ejemplo, una revisión sistemática y metaanálisis publicada en JAMA Pediatrics en 2025 encontró que la evidencia disponible sobre la planificación de seguridad como intervención aislada en niños y adolescentes todavía es limitada y no demostró reducciones significativas en ideación, conductas o intentos suicidas.

Mito 3: La familia y una vida por delante, razones para cambiar la decisión

Finalmente, el consenso científico desaconseja el uso de frases como “tienes muchas razones para vivir” o “piensa en tu familia” para afrontar una crisis suicida. Aunque parecen consejos sensatos, este tipo de respuestas podría minimizar el sufrimiento de la persona afectada y enviarle un mensaje de falta de comprensión hacia sus problemas.

La red de servicios sanitarios, sociales y de salud mental Parc Sanitari Sant Joan de Déu abordó específicamente esta situación en sus recomendaciones de 2025 para hablar con personas que tienen ideas suicidas.

La ciencia desmonta tres mitos sobre cómo responder ante una crisis suicida