En el primer día de la cumbre anual en Nueva Delhi, este 12 de septiembre, el grupo de economías emergentes BRICS aprobó por unanimidad una declaración conjunta en la que expresó su «profunda preocupación» por la guerra en Medio Oriente e instó a ejercer la «máxima contención», abogando por un «enfoque multilateral» que respete los puntos de vista nacionales.
El texto se presenta en un momento en que Estados Unidos e Irán han reanudado los ataques mutuos de represalia, tras una pausa en las hostilidades durante gran parte del mes de agosto. A eso se suma el reciente avance de los rebeldes hutíes, respaldado por Irán, en Yemen y sus ataques a Arabia Saudita.
«Expresamos nuestra profunda preocupación por la continua escalada de tensiones en Medio Oriente… pedimos que se ejerza la máxima contención… y que se eviten acciones que puedan agravar aún más la situación», señaló la bautizada como ‘Declaración de Nueva Delhi’.
El documento también reiteró el compromiso de los países miembros con la resolución pacífica de las disputas internacionales «mediante el diálogo, la consulta y la diplomacia».
Asimismo, expresaron su inquietud ante el aumento de «medidas arancelarias y no arancelarias unilaterales» que distorsionan el comercio, en un contexto marcado por las sanciones estadounidenses contra Irán —en medio de la confrontación con dicho país— y contra Rusia, debido a su invasión de Ucrania.
La reunión, en la que participó el presidente iraní Masoud Pezeshkian, manifestó preocupación por los «ataques deliberados» contra infraestructuras civiles e instalaciones nucleares pacíficas sujetas a las salvaguardias de energía atómica de la ONU, subrayando que la seguridad nuclear debe protegerse durante los conflictos armados.
Esta parte del manifiesto se interpretó como una crítica indirecta a los ataques de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares iraníes, aunque ninguno de los dos es nombrado explícitamente. Tampoco hay una posición común sobre el bloqueo en el estrecho de Ormuz, cuyas restricciones de circulación han causado graves disrupciones en el suministro internacional de hidrocarburos.
Los líderes, en cambio, cuestionaron las sanciones unilaterales no autorizadas por el Consejo de Seguridad de la ONU. Aunque no mencionaron países concretos, Rusia —uno de los miembros fundadores de los BRICS— ha sido objeto de castigos occidentales tras su invasión a gran escala de Ucrania en 2022.
«Exigimos la eliminación de tales medidas ilegítimas, que socavan el derecho internacional y los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas», señaló la declaración conjunta.
El bloque de los BRICS «no está en contra de nadie»
El bloque de los BRICS fue fundado en 2006 por Brasil, Rusia, India y China, y Sudáfrica se unió en 2010. Desde entonces, el grupo se ha ampliado a once miembros, que representan cerca de la mitad de la población mundial y una parte significativa de la producción económica global.
El grupo ha abogado cada vez más por una mayor representación de los países en desarrollo en las instituciones internacionales. Ha buscado ganar relevancia promoviendo alternativas a las entidades financieras dominadas por Occidente y posicionándose como la voz de las naciones en desarrollo y las economías emergentes.
Las guerras en Ucrania y Medio Oriente, sumadas a las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China, también ponen a prueba la capacidad del bloque para encontrar puntos de encuentro entre países con intereses geopolíticos contrapuestos.
Las conversaciones del sábado en Nueva Delhi comenzaron con una intervención del primer ministro indio Narendra Modi, quien buscó disipar los temores de que el organismo tenga como objetivo contrarrestar las alianzas lideradas por Occidente.
«El bloque de los BRICS no está en contra de nadie», afirmó, añadiendo que se había alcanzado una etapa de madurez en la que el Sur Global debe pasar a desempeñar un papel activo en la definición de las normas de la gobernanza mundial.
«Es hora de que traduzcamos nuestra unidad y consenso en el BRICS en resultados concretos», subrayó.
Modi también propuso crear una red de marinos del BRICS para reforzar la seguridad y el bienestar de los trabajadores del sector marítimo, especialmente ante el aumento de los riesgos para los navegantes derivado de las perturbaciones en el comercio marítimo causadas por el conflicto entre EE. UU. e Irán.
Rusia e Irán se vuelcan a los BRICS frente a la hostilidad de Occidente
China y Rusia ven en los BRICS una vía para reducir el dominio occidental —en particular el de Estados Unidos— y fortalecer la cooperación entre las economías emergentes y en desarrollo.
El presidente ruso Vladimir Putin abogó por ampliar el Consejo de Seguridad de la ONU para otorgar mayor representación a Asia, África y América Latina, señalando que ello mejoraría la eficacia del organismo, según informó el sábado la agencia de noticias estatal rusa Interfax.
Durante su intervención en la cumbre, Putin afirmó que la transición hacia un mundo multipolar se enfrenta a la resistencia de países «acostumbrados a pensar en términos coloniales», a los que acusó de emplear aranceles, sanciones y «fuerza bruta» para contener a los competidores emergentes.
El jefe del Kremlin señaló que estas tensiones socavan el sistema internacional, pero subrayó que Rusia sigue considerando la Carta de las Naciones Unidas como el fundamento del derecho internacional.
Irán también ha impulsado mecanismos que podrían reducir la dependencia del bloque respecto a los sistemas financieros occidentales y proteger a sus miembros de la presión económica, en un momento en que Teherán se enfrenta a sanciones de gran alcance y a un bloqueo estadounidense.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian consideró el viernes que «uno de los pasos más importantes es ampliar el uso de las monedas nacionales en el comercio entre los miembros» de los BRICS.
En el primer día de la cumbre, el mandatario iraní también lanzó otro dardo a Estados Unidos, afirmando que «no necesitamos un policía en la región».
«La integridad territorial y la seguridad regional solo podrán ser garantizadas por sus principales actores y por los países que la integran», afirmó Pezeshkian, cuyo país atacó reiteradamente bases norteamericanas en las monarquías del Golfo, incluyendo a Emiratos Árabes Unidos, presente en la cumbre.
De hecho, pese a las tensiones entre ambos países, Pezeshkian mantuvo un encuentro en los márgenes de la cumbre con el príncipe heredero de Abu Dabi, Khaled bin Mohamed Al Nahyan, según confirmó la embajada iraní en India.
Xi Jinping advierte que los conflictos en Medio Oriente «no sirven a los intereses comunes»
A su turno, el presidente chino Xi Jinping expresó su preocupación porque «a medida que sigue evolucionando la situación en Medio Oriente y el Golfo, la guerra allí ha causado graves pérdidas a los pueblos de la región».
El conflicto, añadió el mandatario del gigante asiático, «no sirve los intereses comunes de la comunidad internacional», según las declaraciones transmitidas por la agencia china Xinhua.
La reunión también podría servir para debatir sobre el dominio económico de China, que inunda a sus socios de los BRICS, empezando por India, con sus ingentes exportaciones.
En ese sentido, Xi Jinping indicó que los países deben «rechazar toda forma de proteccionismo» y «apoyar el sistema comercial multilateral, poniendo en el centro a la Organización Mundial del Comercio».
La visita de Xi marca su regreso al país del sur de Asia luego de siete años, un paso más en el intento de aliviar las tensas relaciones que mantienen China e India desde las escaramuzas fronterizas de 2020 y que se han visto alimentadas por las disputas comerciales.
Para la nación anfitriona, la cumbre también pone de relieve sus esfuerzos por mantener vínculos estratégicos con Rusia e Irán, al tiempo que profundiza sus relaciones con Estados Unidos y Europa.
Nueva Delhi ha buscado equilibrar sus asociaciones de larga data con Moscú y Teherán con iniciativas para ampliar los lazos económicos, de defensa y tecnológicos con Washington y otras naciones occidentales.
Con AP, Reuters y AFP











