A sus 31 años, a Enric Mas por fin le llegó el momento soñado. Tres veces fue segundo y una vez tercero, pero nunca había podido imponerse en la Vuelta a España hasta ahora.
Esa oportunidad impensada se le abrió el pasado 29 de agosto, en la octava etapa, luego de la caída y retirada del esloveno Tadej Pogacar, amplio favorito en la carrera.
En ese momento, el ciclista balear del equipo Movistar heredó el maillot rojo y, lejos de sentir la presión, lo defendió con seguridad y firmeza hasta la llegada a meta de este 13 de septiembre en Granada, que lo recibió con honores de héroe.
Y es que Mas devuelve de esta manera el título de la ronda ibérica a España después de 12 años: el último ganador local había sido Alberto Contador en 2004.
Para el nacido en Artà –que sucede como campeón al danés Jonas Vingegaard– es su primer título en una de las tres grandes pruebas del ciclismo internacional (Tour de Francia, Giro de Italia y Vuelta a España).
El podio lo completan a 2 minutos 15 segundos el esloveno Primoz Roglic (Red Bull Bora), que aspiraba a un quinto triunfo en la ronda española, y el austriaco Félix Gall (Decathlon), que ocupa la tercera plaza, a 2 minutos 44 segundos, tras ser segundo en el pasado Giro de Italia.
«Un día especial»
«Ha sido un día especial», confesó Mas tras su llegada a meta, admitiendo que ha sentido «un mix de emociones, todas positivas».
«He soñado y he luchado para esto», añadió el ciclista del Movistar, que ha liderado con autoridad la carrera después del retiro prematuro de Pogacar.
Al día siguiente del abandono del esloveno, Mas se afianzó en el liderato de la prueba con una épica victoria en el Alto de Aitana, dedicándose desde entonces a defender el maillot rojo hasta alzarse con la victoria final en Granada.
Leer tambiénEl esloveno Tadej Pogačar, líder de la Vuelta a España, se retira tras una fuerte caída
«La de Aitana es la (etapa) más especial. Es verdad que fue en la que pude conseguir la victoria y es la más especial de estos 21 días», subrayó el flamante ganador de la ronda española.
Mas destacó la importancia de su victoria no sólo para él, sino también para su equipo Movistar, que llevaba una década sin ganar La Vuelta, desde que lo hiciera el colombiano Nairo Quintana en 2016.
Johannessen se lleva la última etapa
El mallorquín recorrió la última etapa acompañado por su equipo y vitoreado por el público en Granada antes de entrar en la meta, abrazado a todos sus compañeros del Movistar.
Mas se tomó con calma una última etapa marcada por la neutralización de los tiempos de la general en los últimos 10 kilómetros después que los ciclistas alegaran la peligrosidad del circuito con subida a la Alhambra.
El pelotón rodó con calma hasta que a falta de 30 kilómetros para el final se destacó un puñado de corredores por delante del gran grupo.
El español Pello Bilbao (Bahrain Victorious), que se retira al término de la temporada, fue el primero en probar suerte a 8,8 kilómetros de la llegada, pero el ataque fue bueno fue el lanzado por el belga Ramses Debruyne (Alpecin) a menos de 1.000 metros de la meta.
Debruyne, a la postre 3º en la etapa, arrastró a su rueda al noruego Tobias Johannessen (Uno X) y al italiano Alessandro Romele (Astana), que acabarían disputándose la victoria en un esprint a dos, en el que se impuso Johannessen para conseguir su primer triunfo en una grande.
Al margen de Mas, también serán premiados en Granada el belga Wout van Aert (Visma Lease a Bike) como maillot verde por puntos y supercombativo de la Vuelta; el colombiano Santiago Buitrago (Bahrain Victorious) como rey de la montaña; el británico Oscar Onley (Netcompany Ineos) con el maillot blanco de mejor joven; y el mejor equipo, el Decathlon.
Con EFE y AFP











