La Comisión Europea propuso la creación de un sistema común de calificación para los centros de datos de gran capacidad que obligaría a estas instalaciones a divulgar información sobre su consumo real de agua y electricidad. La medida responde al crecimiento previsto de esta infraestructura en la Unión Europea, que podría triplicarse para 2035 ante el auge de la inteligencia artificial (IA) y los esfuerzos de la región por reducir su dependencia de proveedores extranjeros.
Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea, aseguró que “triplicar la capacidad de nuestros centros de datos no puede significar triplicar la presión sobre nuestras redes, nuestra agua y nuestras facturas de energía. Eso comienza con la transparencia, calificando grandes centros de datos en función de su impacto en nuestro sistema energético”.
El esquema propuesto se aplicará a centros de datos con una capacidad superior a 500 kilovatios y, además de evaluar su consumo de recursos hídricos y electricidad, verificará cómo estas instalaciones contribuyen al funcionamiento óptimo de la red eléctrica de la Unión Europea.
En este último rubro se consideran aspectos como la reutilización del calor residual, la incorporación de capacidades de generación de energía limpia y la flexibilidad para ajustar el consumo eléctrico de acuerdo con las condiciones de la red. Según la Comisión, “los centros de datos sostenibles, flexibles y bien diseñados que pueden ajustar su uso de electricidad a las condiciones de las redes pueden ayudar a reducir el coste total del sistema eléctrico, mejorar la estabilidad de la red e integrar más energía renovable”.
El Ejecutivo comunitario señala, por ejemplo, que reutilizar alrededor de la mitad del calor residual producido por los centros de datos ubicados en la Unión Europea podría cubrir el equivalente a la demanda de calefacción de 4 millones de hogares del bloque.
El sistema de calificación fue establecido mediante un Reglamento Delegado que ahora será evaluado durante dos meses por el Parlamento y el Consejo europeos, antes de que la iniciativa entre en vigor. Está previsto que durante el siguiente año se entreguen los primeros distintivos de sostenibilidad para centros de datos individuales, mientras que la primera revisión del programa está programada para finales de 2028.
La intención del programa es evitar que el creciente consumo de energía asociado con la operación de un número cada vez mayor de centros de datos provoque afectaciones a la red eléctrica regional y un aumento en el precio de este recurso para los habitantes del bloque. Las cifras actuales de consumo justifican la medida. De acuerdo con la Comisión, en 2024 los centros de datos utilizaron alrededor de 68 teravatios-hora (TWh) de electricidad en la Unión Europea. Ante el impulso de la IA, el organismo prevé que esta cifra aumente a 114 TWh a inicios de la próxima década, lo que equivaldría a más del 3% de la demanda total de electricidad del bloque en los próximos años.
Dan Jørgensen, comisario de Energía y Vivienda, concluye que “para garantizar que la transformación digital realmente funcione para nuestra sociedad, debemos abordar la creciente demanda de energía de los centros de datos. Comprender su consumo de energía y recursos es el primer paso esencial para integrarlos de manera sostenible en nuestro sistema energético. La soberanía digital debe ir de la mano de la responsabilidad energética”.













