Esta IA entrenada con cerebros reales es el nuevo producto de la gama empresarial de Amazon

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Una startup de computación biológica que utiliza patrones neuronales de las células cerebrales de las ratas para desarrollar inteligencia artificial acaba de recibir un importante impulso por parte de Amazon.

A partir del martes, determinados clientes de Amazon Web Services (AWS) tendrán acceso al modelo de IA “cerebro de rata” de The Biological Computing Company, como parte de una versión preliminar limitada. La tecnología de la startup está diseñada específicamente para mejorar la IA en la generación de videos. Tanto Amazon como The Biological Computing Company, conocida por las siglas TBC, aseguran que esperan que la tecnología se implante pronto para todos los clientes empresariales de AWS.

Procesando información como lo hace la biología

“Hemos descubierto una forma de codificar información, como imágenes por ejemplo, en el material biológico”, explica Alexander Ksendzovsky, cofundador de TBC. “A continuación, observamos cómo la biología procesa esa información y, después, creamos una herramienta que imita ese proceso”.

Esta no es la primera plataforma informática de origen biológico que Amazon ha puesto a disposición en su mercado, señala Deap Ubhi, director global de tecnología para startups de Amazon Web Services. Ubhi explica que la gigante de la computación en la nube también colabora con Cortical Labs, una empresa con sede en Australia que combina neuronas cultivadas en laboratorio con chips de silicio para ayudar a las compañías a procesar datos. (Denomina a sus productos WAAS, wetware as a service, o wetware como servicio). Cortical Labs también comercializa una “computadora biológica” de varios miles de dólares. Se trata de un dispositivo de bajo consumo diseñado para su uso en laboratorios; supuestamente, puede mantener vivas las neuronas durante seis meses.

TBC adopta un “enfoque pragmático”, afirma Ubhi, lo cual es parte del motivo por el que la empresa resultó atractiva para Amazon. En lugar de arriesgarse a dar grandes pasos o intentar reinventar el “transformador” (la unidad arquitectónica central de los grandes modelos de lenguaje), “están trabajando dentro de los estándares existentes del ámbito de la IA generativa y se preguntan: ‘¿Cómo podemos hacer que los modelos visuales actuales sean más eficientes?’”, explica.

Un chip neuronal de matriz de microelectrodos .

Una matriz multielectrodo que TBC utiliza para registrar la actividad de las células cerebrales de rata.Cortesía de The Biological Computing Co.

Los retos de la computación biológica

Mientras las empresas de IA compiten por encontrar formas de hacer más eficientes sus modelos, un campo que antes era marginal, conocido como ‘computación biológica’, ha comenzado a ganar terreno. Los investigadores llevan mucho tiempo imaginando un mundo en el que el software informático funcione de manera más parecida a las redes neuronales del cerebro humano, en lugar de basarse únicamente en algoritmos matemáticos.

Pero la computación biológica plantea retos únicos. Este campo requiere el funcionamiento de auténticos laboratorios de biología, no solo de informática, en los que las células cerebrales, las células madre o los biomateriales sintéticos deben mantenerse vivos o conservarse. Además, deben supervisarse cuidadosamente y, de alguna manera, traducir los resultados en información digital significativa. Aunque algunas empresas emergentes han logrado avances en este campo, salvar la brecha entre la naturaleza y el código sigue siendo complicado.

The Biological Computing Company fue fundada en Baltimore, Maryland, hace cuatro años por dos neurocientíficos y neurocirujanos: Ksendzovsky, ahora director ejecutivo de la empresa, y Jon Pomeraniec, que ocupa los cargos de presidente y director de operaciones. A principios de este año, TBC recaudó 25 millones de dólares de un grupo de inversores liderado por Primary Venture Partners, en lo que supuso su primera ronda de financiación significativa.

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