Las personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) parecen tener más probabilidades de presentar síntproblemas gastrointestinales que quienes no tienen este diagnóstico. Una nueva revisión sistemática encontró asociaciones con estreñimiento, diarrea, dolor abdominal, síndrome de intestino irritable y otros trastornos digestivos.
El estudio, publicado este mes en Journal of Attention Disorders, reunió 23 investigaciones que en conjunto suman más de 1.9 millones de participantes. En total, las personas con TDAH presentaron síntomas gastrointestinales con mayor frecuencia. De acuerdo con un comunicado de la Universidad de Warwick, el TDAH estuvo asociado con una frecuencia casi 50% mayor de síntomas gastrointestinales en general frente a personas sin el trastorno. La relación fue especialmente marcada para el estreñimiento, la diarrea y la encopresis, es decir, episodios de evacuación involuntaria de heces.
Los 23 estudios revisados provenían de distintos países, entre ellos Estados Unidos, Suecia, Alemania y Corea del Sur, e incluían poblaciones de niños y adultos. En todos se exigía que el TDAH hubiera sido diagnosticado mediante criterios clínicos reconocidos o registros médicos. Según sus autores, se trata de la primera revisión sistemática centrada específicamente en los síntomas gastrointestinales de las personas con TDAH.
El estudio concluyó que “el TDAH se asocia con un aumento sustancial de los síntomas gastrointestinales funcionales, distintos de los de las enfermedades gastrointestinales orgánicas. Entre los posibles mecanismos se incluyen la disbiosis de la microbiota intestinal, la desregulación vagal y factores conductuales”.
Con la evidencia disponible no es posible afirmar que el TDAH provoque problemas intestinales, pero el patrón se repite en suficientes estudios como para justificar una mayor atención clínica. El fenómeno, además, no es completamente nuevo. Investigaciones anteriores ya habían descrito una mayor presencia de síntomas gastrointestinales en personas autistas. En paralelo, ha crecido el interés científico por el llamado eje intestino-cerebro, el conjunto de vías mediante las cuales el sistema digestivo y el sistema nervioso se comunican.
Para el equipo, estos datos podrían servir para mejorar la calidad de vida de los pacientes con TDAH. Con más evidencia de una conexión, los médicos podrían preguntar por síntomas gastrointestinales y tratarlos en lugar de concentrarse únicamente en los aspectos cognitivos o conductuales del trastorno.
“Casi todos los síntomas intestinales que analizamos, estreñimiento, síndrome del intestino irritable e incluso indigestión, parecían estar asociados al TDAH. Estos síntomas pueden tener un impacto real en la vida diaria, pero podrían pasarse por alto fácilmente si la atención se centra en el TDAH en sí”, dijo Sarah Blake, coautora del estudio, en un comunicado.
Determinar qué hay detrás de esta relación sigue siendo una tarea pendiente. Los autores mencionan posibles factores como los patrones de alimentación, el sueño, los efectos gastrointestinales de algunos medicamentos para el TDAH y diferencias en el microbioma intestinal. Para distinguir entre estas posibilidades harán falta estudios que sigan a los pacientes durante más tiempo y separen mejor los efectos del trastorno de los del tratamiento.














