Por qué sigo pensando que el iPod fue el gadget perfecto

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¿Existe un universo paralelo en el que Apple habría seguido fabricando el iPod como reproductor de música digital dedicado? Llamé a Tony Fadell para hablar del tema. A Fadell se le suele considerar el padre del iPod; dirigió su equipo de hardware y lanzó el producto en un increíble sprint de menos de un año. Más tarde participó activamente en el desarrollo del iPhone, y su carrera tras su paso por Apple incluye la cofundación de Nest, convertirse en un exitoso inversionista tecnológico y escribir un muy bien recibido libro.

El fin de una era

Fadell dimitió de Apple en 2008 y trabajó como consultor durante dos años más, cuando Apple aún daba soporte al iPod. Pero recuerda que Jobs y otros ejecutivos coincidían en que el dispositivo iba camino del olvido, a pesar de ser un gran producto con una entusiasta base de usuarios. Dado que el iPhone resultó ser un éxito arrollador que también ayudó a impulsar la Macintosh, y que Apple perseguía innovaciones con potencial para el mercado de masas como el iPad, las ventas del iPod estaban perdiendo relevancia para los resultados económicos de la empresa. Jobs era implacable a la hora de establecer prioridades, y su sucesor, Tim Cook, opinaba lo mismo.

Fadell afirma que apenas hubo inquietud sobre el destino del iPod. «La discusión giraba en torno a que Apple [no] se dedicara a cosas de menor valor», explica. Sin embargo, coincide conmigo en que la desaparición del iPod dejó un vacío que aún no se ha llenado.

De acuerdo con Fadell, lo que hacía que el iPod fuera tan valioso era precisamente lo que no hacía: conectarse a internet. «Como el iPod no estaba conectado, no tenías todas esas otras cosas que te distraían. Hoy en día, tienes todas las molestias de estar conectado sin poder disfrutar de la misma experiencia auditiva. Siempre puedes distraerte e irte a otra parte».

«Ese objeto debería seguir existiendo», opina.

Mucha gente parece estar de acuerdo. Hay múltiples comunidades activas en Facebook y Reddit de rebeldes que hacen todo lo posible por modificar viejos iPods: les instalan memorias USB de gran capacidad o les añaden Bluetooth. Incluso hay una app que hace que tu iPhone tenga el aspecto y funcione como un iPod Classic. Funciona de maravilla, pero sigues estando a un solo deslizamiento de tus feeds, tu correo y todo lo demás en tu vida que no es tan divertido como la música.

Le pregunto a Fadell qué opina del legado del iPod. Es revelador que su respuesta hable más de la historia de Apple que del entusiasmo por el producto en sí. «El iPhone nunca habría existido sin él», sostiene. «Eso significa que la Apple que conocemos nunca habría existido sin el iPod». Ayudó a convertir una empresa de informática con una base de usuarios limitada en un gigante de la electrónica de consumo.

«Y lo más alucinante es que eso fue hace exactamente 25 años, lo que supone la mitad de los años que lleva existiendo Apple. Tuvimos el Apple II, luego la Mac y, después, ¡bum!», añade.

Prefiero recordar el iPod por lo que fue, no por lo que provocó. No hace mucho, desenterré mi iPod Classic. Tengo una vieja radiocasetera con una base diseñada para el iPod, con el antiguo conector de 30 pines. Lo puse en modo aleatorio y me dejé llevar por la felicidad.

Sospecho que a muchos otros les gustaría volver a la «nación del iPod». El nuevo director general, John Ternus, no tiene ningún incentivo para revivir el producto, por supuesto. Sin embargo, me parece triste que exista una generación que no sepa lo que es tener un dispositivo dedicado a la música que nunca interrumpa una canción con llamadas, mensajes de texto y notificaciones. No saben de lo que se están perdiendo.

Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Andrea Baranenko.

Por qué sigo pensando que el iPod fue el gadget perfecto