Cuando se anunció por primera vez, los entusiastas pagaron depósitos de 50,000 dólares por lo que se anunciaba como un auto de 200,000 dólares. Ese depósito equivale a más de 68,000 dólares en 2026. Algunos se cansaron de esperar. El CEO de OpenAI, Sam Altman, se quejó en X el año pasado de que tenía problemas para cancelar su reserva. Musk publicó que Altman recibió un reembolso en 24 horas.
En la página de reservas del sitio web de Tesla, se cobra una tarifa de reserva de 5,000 dólares para la versión Performance, con un pago adicional de 45,000 dólares en un plazo de 10 días. El Thrust está disponible con una tarifa inicial de 5,000 dólares, y un pago final de 245,000 dólares en un plazo de 10 días.
Musk ha afirmado que Tesla ya no debería «considerarse un fabricante de autos» y que la empresa se centra en desarrollar tecnología para vehículos autónomos y robots.
El Tesla Roadster 2 va a generar una serie de problemas regulatorios
«La Administración Federal de Aviación (FAA) tiene jurisdicción sobre cualquier máquina que abandone la superficie terrestre», afirma Scott Miller, piloto de aerolínea y profesor del programa de Aviación y Tecnología de la Universidad Estatal de San José.
En el evento de lanzamiento, Musk lo reconoció: «No estoy seguro de que sea necesariamente legal en todas las jurisdicciones. No es un auto optimizado para la seguridad». La FAA no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios.
Cualquier vehículo volador que pese más de 113 kilogramos tendría que pasar por un proceso de aprobación de la FAA y requerir autorización para operar en el espacio aéreo nacional, explica Michael McCormick, exfuncionario de la FAA y actual director del programa de Gestión del Tráfico Aéreo en la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle. Obtener dicha certificación podría llevar al menos un año. Mientras tanto, el permiso de conducir habitual no sería suficiente. Cualquier propietario de un Tesla que pilotara un vehículo de este tipo probablemente tendría que obtener una licencia de aviación recreativa.
De hecho, el despegue y el aterrizaje del Roadster 2 presentarían sus propios problemas. La mayoría de los estados exigen que las aeronaves despeguen de aeropuertos o helipuertos designados. El despegue desde la carretera estaría sujeto a las normas estatales o locales, explica Miller, y muchos lugares no ven con buenos ojos la idea de intrusiones repentinas de aeronaves en sus calles y carreteras. Por eso, «es bastante raro poder subirse a un helicóptero y aterrizar en tu restaurante favorito para comer», comenta. Los conductores tal vez solo podrían operar el vehículo en un terreno grande y privado.
Actualmente, la FAA trabaja en normas, reglamentos y proyectos piloto relacionados con otro tipo de «auto volador», o lo que se conoce como vehículo eléctrico de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL). Estas aeronaves utilizan varios motores eléctricos y hélices más pequeños para transportar hasta cuatro pasajeros a distancias de entre 20 y 150 millas, a veces de forma autónoma. Las empresas que desarrollan esta tecnología prevén que despeguen desde pequeñas plataformas de despegue verticales, lo que permitirá a los pasajeros evitar el tráfico urbano flotando por encima de la congestión.
Un panorama incierto para los vehículos eléctricos
Las ventas de vehículos eléctricos se han estancado en EE UU después de que el Congreso, liderado por el Partido Republicano, rechazara las ayudas federales. Mientras tanto, la crisis energética mundial ha provocado un auge de las ventas de vehículos eléctricos en otros lugares. Los hipercoches eléctricos de lujo, la categoría a la que pertenece el Roadster 2, se encuentran en una situación especialmente delicada.
Varios fabricantes de automóviles de lujo han señalado que los compradores adinerados buscan ahora el sonido y la potencia de un vehículo típico de gasolina. Lamborghini aplazó la fabricación de un vehículo eléctrico a principios de este año.
Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Alondra Flores.











