Otro componente importante del estudio es que analizó también el agua de la presa Valsequillo, uno de los cuerpos de agua más grandes de la región, alimentada principalmente por el río Atoyac.
Mora, quien investiga contaminantes orgánicos e inorgánicos en el sistema hídrico, explica que varios de los fármacos de difícil degradación se encontraron en esta presa que abastece también a cultivos.
“La laguna Valsequillo retiene el agua que utiliza para la irrigación, pero hay algunos compuestos que son muy difíciles de degradar, como la carbamazepina, sulfametoxazol, trimetoprim, clarithromycin, clindamycin. Estos compuestos podrían llegar a los cultivos”, expone el investigador.
Dueñas comenta que es necesaria una mayor investigación sobre esta posible conexión, que permita generar evidencia científica para que las normas ambientales regulen la presencia de estas sustancias.
“Aunque existan sistemas de tratamientos, si la norma no dice nada de ningún tipo de antibiótico, no se le presta atención a su eliminación, a pesar de los problemas ambientales que puedan generar”, considera el especialista.
Fármacos, el menor de los contaminantes en el río Atoyac
Los autores del estudio también señalan que los componentes que hallaron en diferentes puntos del río Atoyac no son el principal peligro, sino el conjunto de bacterias, que pueden llegar a niveles extremadamente altos, así como los desechos industriales.
“Lo que nosotros encontramos es un riesgo pero es el menor riesgo. El principal peligro del río es una sopa de bacterias que puede causar enfermedades. Los agentes biológicos son los que te van a desencadenar problemas inmediatos, los químicos más a largo plazo, pero aquí el problema del río es el riesgo biológico”, explica Mora.
La investigadora Montero menciona que las plantas de tratamiento tienen ahora la obligación de incorporar tecnologías modernas que ayuden a remover este tipo de sustancias, especialmente en las industrias y hospitales.
“Actualmente hay muchos métodos para tratar el agua y remover sustancias químicas. Está la coagulación, la floculación, filtración con arena, carbón activado. Hay ósmosis inversa, intercambio iónico y para eliminar bacterias, ozono, cloro o luz ultravioleta. Todos para remover metales, fluoruros, fosfatos y otras bases químicas incluyendo los farmacéuticos”, explica la investigadora a Mongabay Latam.
Para la académica, el estudio aporta información importante que no debe de desconectarse de los ecosistemas de los que depende el río, pues advierte que la biodiversidad de la zona está expuesta.
“Toda esta variedad enorme de compuestos químicos pueden no ser tan tóxicos, pero si son activos, interfieren con los procesos biológicos naturales de los seres vivos. Podemos tener disminución de las poblaciones de especies naturales como el ajolote, la rana, los peces”, sostiene.
Para los autores del estudio, el hallazgo sobre las concentraciones de fármacos, especialmente de antibióticos, es un aporte importante de información sobre los contaminantes emergentes en uno de los ríos más contaminados del país.
Artículo publicado originalmente en Mongabay LATAM.












