
Por: Kacheito Martínez (Guirero, comediante y ensayista político)
Mi gente, ¿por si acaso alguno de ustedes ha notado que la bulla en torno a la supuesta candidatura presidencial de Santiago Matías, «Alofoke», ya no suena con el mismo brío? No sé, pero a mí me da la corazonada de que alguien con dos dedos de frente le aconsejó que una cosa es mandar en una cabina de radio y otra muy distinta es dirigir un país tan complejo como la República Dominicana.
No es para menos. Una persona que ha demostrado un comportamiento carente de control emocional, que no soporta la más mínima crítica sin explotar y responder con un vocabulario soez, genera una pregunta obligatoria: si así se comporta sin ser candidato, ¿qué no haría si, por obra de la casualidad, llegase a materializarse ese escarceo político?
Imaginemos por un momento cómo sería ver a este perfil gobernar a base de insultos. Para ser presidente no basta con acumular views y contar con un aparato de bocinas. Se necesita preparación, conocimiento profundo del país, cabeza fría y tolerancia democrática.
No es lo mismo manejar a discreción una empresa o un medio que cargar sobre los hombros con la responsabilidad institucional de toda una nación.
Ojalá Dios nunca permita que un adefesio semejante llegue al poder. No creo que nuestro pueblo sea tan imprudente como para caer en semejante vacío institucional. En verdad, resulta impensable y alarmante imaginar la presidencia de nuestra amada patria en manos de alguien que carece de inteligencia emocional y de una visión clara sobre los problemas nacionales.











