Adiós al segundo intercalar: el mundo cambiará la forma de medir el tiempo en 2027

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Los segundos intercalares o bisiestos han suscitado un debate en la comunidad metrológica durante tres décadas. Ahora, esa polémica ha llegado a su fin: el segundo intercalar ha desaparecido oficialmente.

Prescindir de una medida de la que cualquier persona ha vivido felizmente ajena puede parecer una novedad, pero la eliminación del segundo intercalar tiene importantes repercusiones para la tecnología de la que dependemos a diario. Además, ayuda a evitar lo que podría haber sido un momento peligroso: la posibilidad del primer segundo intercalar negativo de la historia.

La Oficina Internacional de Pesas y Medidas (conocida por sus siglas en francés, BIPM) anunció que, en mayo de 2027, dejará de introducir segundos intercalares, de los cuales se han añadido 32 desde 1972 para ajustar lo que se conoce como Tiempo Universal Coordinado (UTC).

Por qué es tan importante el UTC

El mundo implantó el segundo intercalar en 1972 debido a una diferencia cada vez mayor entre el tiempo medido con relojes atómicos y el tiempo basado en la rotación de la Tierra. ¿Cuál es la razón de esta discrepancia? Esta última se está ralentizando debido a la fricción de las mareas causada por la Luna y a que la rotación de la Tierra no está sincronizada. El núcleo fundido de la Tierra, así como los océanos y la atmósfera, también influyen en la velocidad de rotación.

Los segundos intercalares son una forma de mantener el UTC, basado en relojes atómicos, en consonancia con el Tiempo Universal (UT1), basado en observaciones astronómicas. Piensa en ello como si se añadiera una vía adicional para que un tren siga circulando exactamente en paralelo a otro. En lugar de producirse a intervalos fijos, como un año bisiesto, el BIPM utiliza la media de cientos de relojes atómicos de todo el mundo y compara sus cálculos de tiempo con el tiempo astronómico para determinar cuándo es necesario un segundo intercalar. El más reciente se añadió en 2016.

Por supuesto, añadir una vía no es tarea fácil, y puede parecer una gran molestia para un mísero segundo. Pero el UTC es vital para todo tipo de tecnología, dada la cantidad de API y bases de datos que dependen de él. La introducción de un segundo intercalar ayudó a mantener alineados el UTC y el UT1, pero también causó estragos en diversos sistemas que funcionan con el UTC y obligó a las empresas a averiguar cómo gestionarlos cuando se añadían cada pocos años.

Varias empresas tecnológicas, como Google y Meta, utilizan «un método de ‘distribución’ para gestionar los segundos intercalares», escribe en un correo electrónico Judah Levine, investigador del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE UU. En esencia, reparten el segundo intercalar a lo largo de un día aproximadamente en pequeños incrementos. Pero los segundos intercalares han desajustado otros sistemas; por ejemplo, la aerolínea Qantas vio cómo su sistema de reservas se colapsaba a causa de un segundo intercalar en 2012.

Añadir un segundo intercalar ya es bastante complicado de por sí. Pero la probabilidad de tener que añadir un segundo intercalar negativo ha ido aumentando, porque la Tierra ha acelerado su velocidad de rotación en los últimos años debido al cambio climático. El deshielo ha provocado un cambio en la gravedad del planeta tan extremo que, según un estudio de Nature de 2024, podría haber sido necesario un segundo intercalar negativo ya en 2029. Parte del razonamiento para descartar por completo el segundo intercalar se basó en que pasar a valores negativos no merece la pena el riesgo.

«Siguen existiendo problemas con los segundos intercalares positivos incluso después de 50 años, y la preocupación era que el segundo intercalar negativo fuera mucho más grave, ya que sus efectos nunca se habían probado», explica Levine.

Los peligros de un segundo intercalar negativo

La directora del departamento de tiempo del BIPM, Patrizia Tavella, confirmó esas preocupaciones en un correo electrónico enviado a WIRED: «La probabilidad de un segundo intercalar negativo nos convenció para fijar la fecha de aplicación en 2027». Añade que la urgencia se acentuó tras las pruebas realizadas por un grupo de normalización del sector que «pusieron de manifiesto varios fallos con un segundo intercalar negativo».

Tavella afirma que el grupo va a esperar hasta el 20 de mayo de 2027 para implementarlo, ya que es el aniversario de la firma en 1875 de la Convención del Metro, que dio lugar a la creación del BIPM, así como el Día de la Metrología. En otras palabras, es el momento perfecto para conmemorar el paso del tiempo o la ausencia del mismo.

La desaparición del segundo intercalar facilita ahora la vida a todo el mundo. «¡Lo bueno es que no tenemos que hacer nada! Simplemente seguir acumulando segundos y minutos normales de 60 segundos», menciona Tavella.

Levine está de acuerdo y escribe: «Una preocupación menos».

¡Hola, hora intercalar!

Pero posponer la incorporación de segundos intercalares no significa que el tiempo atómico y el tiempo astronómico no vayan a seguir distanciándose. Por eso, el BIPM también acordó crear una hora intercalar. Teniendo en cuenta el tiempo que tardan en acumularse los segundos intercalares, una hora intercalar está a milenios de distancia. Al fin y al cabo, hay 3,600 segundos en una hora.

«Todavía no hablamos de una hora intercalar. Si los sistemas se basan en el UTC, no tienen que hacer nada. Si se basan en el UT1, deben poder utilizar la información UT1-UTC, que, en el futuro, será superior a 1 segundo», concluye Tavella.

En otras palabras: ¡No es nuestro problema, y buena suerte a las generaciones futuras!

Artículo originalmente publicado en WIRED.com Adaptado por Alondra Flores.

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