
Barack Obama interviene en la actual campaña de las elecciones de medio término con claros mensajes contra Donald Trump.
Ante sus seguidores en Michigan, el ex jefe de Estado presentó las elecciones como una oportunidad para poner límites a la Casa Blanca y exigir responsabilidades al Gobierno republicano. “Tras dos años de caos, crueldad, corrupción e incompetencia (…) tienen la oportunidad de decir: ¡basta ya!”, afirmó.
“Al menos frenar parte de las insensateces”
El expresidente, que dejó la Casa Blanca en 2017, luego de que Trump mandara su primer mandato, también instó a los ciudadanos a no resignarse a un Congreso y unos gobiernos estatales que, a su juicio, actúan con “anarquía, negligencia, crueldad e indiferencia hacia los trabajadores”. En otro momento, describió la votación como un “interruptor” con el que los electores pueden “al menos frenar parte de las insensateces” de la presidencia de Trump.
Obama acusó además al mandatario y a su entorno de corrupción y de anteponer sus intereses a las necesidades de la población, en particular ante el encarecimiento del costo de vida.
Ohio: polémica por la campaña contra Amy Acton
En Cleveland, el expresidente Obama arremetió contra Vivek Ramaswamy, candidato republicano a gobernador de Ohio, por un anuncio que utiliza declaraciones de Donna Arthur, madre biológica de su rival demócrata, Amy Acton.
El vídeo presenta a Arthur calificando a su hija de “mentirosa” e insinuando que tiene problemas de salud mental. Acton, exdirectora de salud de Ohio durante la pandemia del Covid-19, ha relatado públicamente los abusos y las dificultades que sufrió durante su infancia. “En los últimos días, hemos visto que no hay límite que él no esté dispuesto a cruzar, ni bajeza a la que no esté dispuesto a caer”, denunció Obama sobre Ramaswamy.
La candidata demócrata, por su parte, acusó a su rival de explotar deliberadamente su historia personal para intentar salvar una campaña debilitada y defendió que “la decencia sigue siendo importante”. Trump y el vicepresidente J.D. Vance han respaldado el anuncio, pese a las críticas de dirigentes republicanos de Ohio, entre ellos el gobernador Mike DeWine.
Michigan: defensa de Abdul El-Sayed y críticas a los ataques por su identidad
En Detroit, Obama respaldó al candidato demócrata al Senado Abdul El-Sayed, quien se enfrenta al republicano Mike Rogers en una de las contiendas clave para determinar el equilibrio de poder en Washington. El expresidente denunció los intentos de desacreditar al aspirante por su nombre y su fe, y estableció un paralelismo con los ataques que recibió durante su propia trayectoria política.
“Ya hemos visto esta película antes. Yo fui el protagonista”, afirmó, antes de añadir irónicamente: “Tengo un certificado de nacimiento completo que lo demuestra”, en referencia a las dudas sobre la pertenencia de El-Sayed a Michigan, sentenció: “Abdul es tan de Michigan como cualquiera”.
Obama también rechazó las críticas que presentan al candidato como demasiado radical y aseguró que “Abdul comparte mis valores”, aunque reconoció que ambos han mantenido diferencias políticas.
La campaña demócrata confía en que la presencia del expresidente contribuya a movilizar a los votantes afrodescendientes de Detroit, un electorado fundamental para las aspiraciones del partido.
Trump responde con ataques personales y defiende su gestión
La intervención de Obama provocó una nueva reacción de Trump, quien lo calificó en Truth Social de “totalmente incompetente” y lo acusó de haber pagado miles de millones de dólares a Irán y allanado el camino para que desarrollara un arma nuclear, en referencia a la política de su predecesor y al acuerdo nuclear internacional de 2015.
El mandatario también atacó a El-Sayed con acusaciones sobre supuestos vínculos con los Hermanos Musulmanes, sin aportar pruebas en sus declaraciones.
«¡Obama fue un presidente profundamente incompetente! Pagó a Irán miles de millones de dólares y les abrió el camino hacia un arma nuclear. Dijo que la corrupta Hillary Clinton iba a GANAR; hizo campaña intensamente por ella, pero ella perdió de todas las formas posibles. Luego, hizo campaña a fondo por Kamala y, del mismo modo, ella perdió. Ahora está haciendo campaña por un yihadista vinculado a los Hermanos Musulmanes —alguien que odia a los judíos, a los negros, a los ESTADOUNIDENSES y a TRUMP—, y él también va a perder», publicó el líder republicano en su red social.
«Se trata de un falso médico que dirige lo que se considera la PEOR CLÍNICA DE ESTADOS UNIDOS. Yo gané en Michigan por un margen enorme; logré recuperar la industria automotriz, la base de la Fuerza Aérea y mucho más. Además, conseguimos más empleos que nunca. Michigan no quiere a un falso médico arrogante, partidario de las fronteras abiertas y yihadista, cuya reputación no hará más que empeorar a medida que salga a la luz más información —y hay mucha—. ¡VOTEN POR MIKE ROGERS! ¡Él nunca les fallará!», agregó.
Durante su intervención, Obama había cuestionado asimismo la política estadounidense hacia Irán y ridiculizado las renovaciones de la Casa Blanca, cuyo diseño recargado y dorado comparó con un establecimiento de la cadena Cheesecake Factory inaugurado por el dictador iraquí Saddam Hussein.
“No sé si se han dado cuenta, pero parece estar muy concentrado en las reformas del hogar”, ironizó. Trump, que también hizo campaña en Georgia y tiene previsto acudir a actos en estados disputados, desestimó la convocatoria de Obama en Michigan y aseguró que el recinto estaba vacío.
Una batalla por el Congreso y la movilización del electorado
Las elecciones del 3 de noviembre determinarán el control de un Congreso estadounidense estrechamente dividido y podrían limitar o reforzar la capacidad de Trump para impulsar su agenda durante el resto de su mandato.
Ohio y Michigan se han convertido en escenarios prioritarios para ambos partidos por sus disputadas contiendas.
Obama, una de las figuras con mayor capacidad de movilización dentro del Partido Demócrata, ha asumido un papel central en los últimos días de campaña, mientras los republicanos buscan consolidar el apoyo a sus candidatos y presentar la votación como un respaldo al actual presidente. En Detroit, algunos activistas demócratas advirtieron de que el partido deberá convencer a votantes que sienten que sus condiciones de vida no han mejorado tras años de gobiernos demócratas.
El pulso entre ambos expresidentes refleja así una campaña marcada no solo por la disputa legislativa, sino también por la polarización, las acusaciones personales y el debate sobre la confianza pública en las instituciones estadounidenses.
Con Reuters, AP y EFE











