La infancia mexicana ya padece los efectos de una crisis climática que no provocó: Unicef

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Los niños y adolescentes en México están expuestos a un elevado nivel de riesgo a consecuencia del cambio climático, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). El país ocupa el lugar 54 entre los 200 evaluados en el Índice de Riesgo Climático de la Infancia del organismo, un indicador que mide la exposición de la población más joven a las amenazas climáticas y la degradación ambiental, así como su vulnerabilidad ante estos fenómenos.

“Las afectaciones del cambio climático en niñas, niños y adolescentes en México se asocian directamente a la exposición a los fenómenos climáticos de determinadas zonas y a las condiciones socioeconómicas de pobreza y carencias sociales, las cuales amplían los niveles de exposición al riesgo de fenómenos climáticos”, señala la agencia especializada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


presupuesto climático México

México destinará 160,120 millones de pesos a enfrentar la crisis climática en 2027. El monto representa la asignación más baja en lo que va del sexenio de Claudia Sheinbaum.


Las conclusiones se desprenden del estudio La infancia y adolescencia frente al cambio climático en México, elaborado para aportar evidencia que permita fortalecer las políticas públicas de mitigación y adaptación a la crisis climática, incorporando las necesidades específicas de la población infantil en ámbitos como la salud, la educación, la alimentación y las condiciones generales de vida.

El documento señala que, durante las últimas cinco décadas, los efectos del cambio climático se han hecho especialmente visibles en el territorio mexicano, con un aumento de la temperatura promedio nacional cercano a 0.85 °C y una mayor intensidad de fenómenos como huracanes, sequías, deslaves, temperaturas extremas, lluvias torrenciales, inundaciones e incendios.

El reporte advierte que, ante el persistente escenario de altas emisiones de gases de efecto invernadero, se prevé que la temperatura media anual del país aumente entre 2 y 2.5 °C entre 2041 y 2060. En este contexto, existe una elevada probabilidad de que los fenómenos meteorológicos extremos y sus consecuencias aumenten tanto en frecuencia como en intensidad.

De acuerdo con la Unicef, la combinación de estas amenazas con las condiciones de desigualdad socioeconómica que prevalecen en México genera un círculo vicioso que limita el acceso de las infancias a servicios esenciales y condiciones de vida indispensables para garantizar su bienestar físico, mental y formativo. El organismo añade que la migración y los desplazamientos forzados, atribuibles a diversos factores, agravan esta problemática.

“Las niñas, niños y adolescentes se encuentran entre los grupos de población que están expuestos a mayores riesgos como consecuencia de la crisis climática; lo que revela además una situación de injusticia ambiental, al ser quienes menos han contribuido a generarla”, advierte el informe.

De la salud a la educación: las consecuencias del cambio climático en números

La investigación identifica a los menores de cinco años y a quienes habitan en el suroeste mexicano como los grupos más expuestos a los impactos del cambio climático. En el primer caso, explica que, durante la primera infancia, el organismo, el sistema inmunitario y el cerebro se encuentran en una etapa temprana de desarrollo, lo que hace que los menores sean más susceptibles al calor extremo, la desnutrición, diversas enfermedades y los episodios de deshidratación.

En cuanto al suroeste del país, el documento precisa que se trata de una región donde coinciden la formación recurrente de fenómenos meteorológicos, los altos niveles de pobreza y una importante presencia de comunidades indígenas que suelen enfrentar condiciones de exclusión. La combinación de estos factores podría limitar las posibilidades de las infancias para prevenir, afrontar y recuperarse de los efectos del cambio climático, según el estudio.

En materia de salud, el análisis revela que el aumento de las lluvias intensas está relacionado con mayores tasas de mortalidad y una mayor incidencia de enfermedades infantiles. El documento precisa que, por ejemplo, cuando la precipitación máxima acumulada durante cinco días consecutivos aumenta 10%, la mortalidad infantil se incrementa 0.9%; las defunciones por enfermedades diarreicas aumentan 1.9%, y las muertes entre menores de cinco años se elevan 0.8%. De manera similar, un incremento de 10% en los episodios de olas de calor se asocia con un aumento de 1% en la tasa de mortalidad infantil por enfermedades respiratorias.

La infancia mexicana ya padece los efectos de una crisis climática que no provocó: Unicef