Donald Trump se juega parte de su margen de gobernabilidad el próximo 3 de noviembre en las elecciones de medio mandato. El presidente republicano aspira a mantener las mayorías de su partido tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes.
Sin embargo, las principales encuestas y sondeos no muestran buenas perspectivas para los intereses de la Casa Blanca en estas votaciones, en las que se renovará un tercio de la Cámara Alta y la totalidad de la Cámara Baja.
En medio de una baja popularidad de Trump, el indicador promedio de las encuestas del medio estadounidense ‘NBC‘ muestra que un 52% del electorado prefiere que los demócratas controlen el Legislativo frente a un 43% para los republicanos.
Ante la creciente presión, en vísperas de los comicios, el mandatario declaró que solo respetará los resultados de las midterms si “las votaciones son honestas”.
A pesar de sus declaraciones, el panorama para su Administración de llegar a perder una o las dos cámaras del Congreso podría cambiar radicalmente, si se compara con el periodo desde su llegada al cargo en enero de 2025 hasta la actualidad.
France 24 da una mirada a los posibles escenarios tras las midterms de este 2026.
Escenario 1: los demócratas ganan la Cámara de Representantes, pero los republicanos mantienen el Senado
El Partido Demócrata tiene altas posibilidades de hacerse con el control de la Cámara Baja del Congreso, según las más recientes encuestas.
Este hemiciclo está compuesto por 435 escaños, por lo que para lograr la mayoría se necesitan al menos 218 bancas.
De lograr imponerse, los opositores obtendrían el control de los 20 comités en los que están distribuidos los legisladores, logrando así la facultad de citar a comparecer a funcionarios del Ejecutivo y la capacidad de investigar a Trump y el actuar de su Gobierno.
A su vez, la bancada demócrata podría dificultar la financiación del Gobierno y torpedear los proyectos presupuestales y económicos ideados por los republicanos.
Esto, pues, según la normativa vigente, todas las leyes que impliquen la recaudación de dinero deben originarse y discutirse inicialmente en la Cámara de Representantes, para luego ser debatidas en el Senado.
“La Cámara es la que aprueba el presupuesto del Gobierno federal (…) puede controlar el dinero que se le otorga a instituciones clave como el Pentágono, el Departamento de Seguridad Nacional, que está a cargo de ICE, y del Departamento de Salud”, explica Rodrigo Balvanera, politólogo de la American University, en diálogo con France 24.
Pero, controlando la Cámara Alta, la Administración Trump tendría una amplia gama de alternativas para gobernar, entre las que se encuentran emitir decretos, vetar leyes demócratas y una amplia autoridad en materia de aranceles, inmigración y política exterior.
Ante la posibilidad de perder tras las midterms la Cámara de Representantes, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró que los demócratas podrían hacer “muy poco” para detener la agenda de la Presidencia.
Esto a raíz de que los oficialistas tendrían la capacidad de bloquear en el Senado las iniciativas demócratas que surjan desde la Cámara de Representantes.
Una eventual estrategia de fuego contra fuego, que según algunos analistas entorpecería el trámite de nuevas leyes.
“Si hemos tenido un Congreso ausente estos últimos años, con los demócratas controlando la Cámara de Representantes, es poco probable ver algún avance legislativo”, señala María Isabel Puerta, politóloga y profesora del Valencia College.
Escenario 2: los demócratas ganan la Cámara de Representantes y el Senado queda dividido 50-50
El cabeza a cabeza que hay actualmente en varias de las elecciones en los estados claves para el Senado deja la puerta abierta a que haya un empate de legisladores a favor y en contra de la gestión del presidente Trump.
La Cámara Alta está compuesta por 100 escaños, por lo que la mayoría se logra con al menos 51 votos a favor.
En un eventual caso de empate, la potestad para dirimir la equidad queda en manos del vicepresidente, JD Vance. Por lo que, de facto, los republicanos lograrían continuar con el control de la Cámara Alta por un margen de apenas un voto.
En esa coyuntura, los demócratas podrían intentar convencer a republicanos críticos con la Casa Blanca de apoyarlos en determinados proyectos de ley.
De hecho, a lo largo de la actual legislatura, varios congresistas del Partido Republicano se han distanciado de la agenda presidencial.
Durante el debate de los poderes bélicos del Ejecutivo para iniciar y prolongar la guerra con Irán, varios senadores republicanos votaron a favor de detener el conflicto cuanto antes, entre los que se encuentran Rand Paul de Kentucky, Susan Collins de Maine, Bill Cassidy de Louisiana y Lisa Murkowski de Alaska.
Escenario 3: los demócratas ganan la Cámara de Representantes y el Senado
Una perspectiva aún más adversa para las ambiciones de la Administración de Donald Trump se daría si llegara a perder el control de las dos cámaras del Congreso.
En ese caso, el Ejecutivo estadounidense se vería en serios aprietos para sacar nuevas leyes y aprobar presupuestos, despejando el camino para que la Casa Blanca insista en gobernar por medio de decretos.
“Sin duda, es lo que ha estado haciendo desde que asumió en 2025 y sería su única alternativa frente a un Congreso en manos de los demócratas”, apunta María Isabel Puerta.
De igual manera, la posibilidad de vetar leyes por parte del jefe de Estado se vería disminuida. Esto gracias a que el Congreso tiene la potestad de anular este tipo de decisiones, siempre y cuando cuente con el apoyo de dos tercios en la plenaria de ambas cámaras.
Por estas razones, la oposición tendría la oportunidad de limitar los recursos del Gobierno y cerrar el mismo.
Una estrategia que ha sido utilizada en el pasado para diezmar los objetivos de Donald Trump y dificultar las labores de instituciones como ICE o el Departamento de Seguridad Nacional.
En 2025, la falta de consenso para el año fiscal 2026 derivó en el ‘shutdown’ más largo de la historia de Estados Unidos; la parálisis duró 43 días e implicó un gran costo político para el Gobierno.
Pero además de crear leyes, el Legislativo de Estados Unidos tiene la función de vigilar e investigar al Ejecutivo.
Es así como esa potestad podría ser la clave de los demócratas para lograr dificultar los intereses de Trump y detener los nuevos nombramientos que busque hacer la Casa Blanca.
“Los demócratas están asomando que tendrán una agenda legislativa copada por averiguaciones a esta administración, como parte de su función contralora. Eso le va a quitar mucho más oxígeno a la Administración de Trump los próximos dos años, de ser el caso», subraya la profesora Puerta.
“Las comisiones del Congreso que pueden llamar a comparecer a miembros del gabinete y a personas políticamente relevantes, como los empresarios de Silicon Valley. Es decir, Elon Musk, Sam Altman, etc., que también están muy ligados a Donald Trump”, añade Rodrigo Balvanera.
En materia internacional, el Congreso también podría poner en duda o revertir decisiones llevadas a cabo por el Departamento de Estado liderado por Marco Rubio.
En consecuencia, la guerra con Irán, los aranceles a discreción, la política de intervención en el resto del continente americano, entre otras políticas internacionales, podrían ser objeto de investigaciones en detalle por parte de un Congreso con mayorías demócratas.
“Esta Administración ha tomado decisiones que han provocado consecuencias a nivel global, porque no ha habido frenos internos. Un Congreso demócrata no podría solo, pero con la ayuda del Poder Judicial, podría restablecerse un muro de contención”, enfatiza María Isabel Puerta.
Escenario 4: los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado
Históricamente, en las elecciones de medio mandato, el partido que está en el Gobierno pierde al menos una de las dos cámaras.
Sin embargo, Donald Trump ha dicho que para estas midterms su objetivo principal es revertir esa tendencia.
Aunque de lograrlo, el presidente saldría fortalecido de esta elección y seguirá con la potestad de gobernar por decreto y, en dado caso, aprobar en el Congreso nuevas leyes que beneficien el funcionamiento y los intereses de su Administración.
Los resultados de esta contienda se empezarán a conocer el próximo 3 de noviembre.
Los nuevos integrantes del Congreso tomarán posesión de su cargo el 3 de enero de 2026, replanteando así el tablero de fichas al interior de la rama legislativa.
Con Reuters y medios locales










