
Más de tres años después del hallazgo de cientos de cuerpos en el bosque de Shakahola, la justicia de Kenia dictó una de las condenas más severas de su historia reciente. Un tribunal sentenció a Paul Mackenzie, líder de una secta evangélica, a 200 años de prisión por la muerte de 191 personas, en su mayoría niños, que fallecieron tras seguir sus órdenes de ayuno extremo.











