Afirmado en las encuestas como el rival más probable de la ultraderechista Marine Le Pen en una eventual segunda vuelta presidencial en las elecciones presidenciales de 2027 en Francia, el izquierdista Jean-Luc Mélenchon busca aprovechar la presentación del programa electoral de La Francia Insumisa (LFI) para mostrar el músculo de su candidatura al Elíseo.
Con una estimación de hasta 20.000 asistentes, Mélenchon encabeza este sábado 7 de noviembre un acto de campaña en el centro de exposiciones de Le Bourget, en el departamento de Seine-Saint-Denis, a las afueras de París.
Es un lugar simbólico para la izquierda francesa: en enero de 2012, el socialista François Holland celebró allí un famoso mitin en el que declaró como su «verdadero adversario» al «mundo de las finanzas»; y, más importante para Mélenchon –que rechaza la figura de Holland–, es que en ese sitio fue el último acto de François Mitterrand antes de la primera vuelta electoral durante su campaña para la reelección en 1988.
Según indicó Manuel Bompard, coordinador de LFI y director de la campaña del aspirante de izquierda dura, a la agencia AFP, los objetivos del encuentro en Le Bourget serán «demostrar la fuerza y el impulso de nuestra campaña, dar a conocer a nuestro equipo y presentar nuestro programa».
Se trata de una versión actualizada de «El futuro en común», el programa presidencial de Mélenchon, compuesto de 1.069 medidas, 238 de ellas nuevas. El viernes fue lanzado en librerías del país, a un precio de 4,90 euros.
Esta suerte de relanzamiento de Mélenchon se completó con la presentación de un nuevo cartel de campaña, que evoca a la estética y al mensaje del socialista François Mitterrand en 1981, cuando evocaba a «la fuerza silenciosa».
El actual candidato presidencial izquierdista posó frente a un paisaje rural en la localidad de Gergovie en Auvernia, un gesto con el que pretende ampliar la llegada de su movimiento, conocido por tener su base en las grandes ciudades y sus suburbios.
El eslogan remite al conocido lema francés, aunque con una modificación simbólica: después de la «libertad» y la «igualdad», LFI escogió cambiar «fraternidad» por «solidaridad». «La fraternidad es un comportamiento individual, la solidaridad es un proyecto político», explicó Bompard.
Detrás de todo, la misión de Mélenchon es transmitir una imagen de unidad de la izquierda, dividida entre su movimiento y los socialdemócratas que rechazan algunas de sus visiones que consideran «radicales». En esa tarea, LFI ha recibido esta semana el apoyo de la mayoría del grupo comunista y ultramarino en la Asamblea Nacional y espera beneficiarse pronto del respaldo del pequeño partido Génération.s.
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Un programa enfocado en la «planificación ecológica»
La versión más actualizada del programa con el que Mélenchon prepara su cuarta candidatura presidencial (tras las de 2012, 2017 y 2022) se enfoca especialmente en «la planificación ecológica», según explicó a AFP Hadrien Clouet, diputado de LFI y corresponsable del texto junto con Clémence Guetté.
En la introducción de ‘El futuro en común’, el aspirante izquierdista al Elíseo defiende que su plan se trata de «perpetuar la vida humana» frente a un «capitalismo que no está llevando directo contra un muro».
Entre las reformas que plantea está la creación de «ecorregiones», una reorganización administrativa de Francia en torno a las «características ecológicas» del país, como cuencas hidrográficas, montañas o costas.
En línea con la visión colectivista del movimiento, LFI pretende implementar un «consejo de planificación ecológica» que supervise la «reubicación de las producciones esenciales».
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Además propone la consagración en la Constitución de la «regla verde», según la cual «no podemos extraer de la naturaleza más de lo que esta es capaz de regenerar»; y la eliminación progresiva de la energía nuclear, que sigue estando en la agenda.
Por otro lado, el programa mantiene las propuestas clásicas de LFI: llevar el salario mínimo a 1.700 euros netos, «100% de seguridad social» y abolir la reforma de las pensiones, volviendo a los 62 años como edad de jubilación, antes de «restablecer el derecho a jubilarse a los 60 años con la tasa completa correspondiente a 40 años de cotización».
En el ámbito social, un eventual gobierno de LFI buscaría acabar «con la privatización y la destrucción de los espacios comunes y públicos» y crear una categoría de «familia monoparental», similar a la de «familias numerosas», para que sus integrantes puedan beneficiarse de descuentos en el transporte.
A nivel internacional, los «insumisos» ratifican su compromiso con el «no alineamiento», insisten en una retirada de la OTAN y aspiran a sacar a Francia de lo que califican como «aislamiento occidental».
También se refiere específicamente a Medio Oriente, instando a «hacer cumplir la orden de arresto contra el primer ministro israelí» Benjamin Netanyahu; y, más allá de sostener el compromiso de LFI con la solución de dos Estados en el conflicto israelí-palestino, aboga por «tener en cuenta otras posibilidades para garantizar los derechos individuales y colectivos de los palestinos reconocidos internacionalmente», como un Estado binacional, una enmienda propuesta por la eurodiputada de origen palestino Rima Hassan.
Frente a una crítica habitual a la izquierda dura, la supuesta inviabilidad de las medidas propuestas, Guetté indicó que el movimiento lleva varios meses apoyándose en una red de 200 altos funcionarios públicos llamados ‘los frigios’, cuya función es «perfeccionar la implementación del programa».
Para dejarlo más claro, en el evento de este sábado en Le Bourget, la organización de LFI anticipó que se emitirá un cortometraje, «a medio camino entre la ficción y la realidad, con pasajes entre el escenario y la pantalla, para mostrar cómo ‘El futuro en común’ cambiará la vida de las personas», detalló a AFP el entorno de Mélenchon.
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Le Pen y Mélenchon se cruzan en redes por el programa de LFI
Anticipando una discusión que podría centrar la carrera al Elíseo, como señalan las encuestas, la aspirante ultraderechista Marine Le Pen –que lidera las encuestas de intención de voto– calificó de «peligrosas» varias de las propuestas del programa de LFI, sobre todo en materia de inmigración, algo previsible dada la retórica antimigratoria de su partido, Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en inglés).
En la enumeración de su extenso mensaje en X, Le Pen se enfocó en las propuestas de ampliación del derecho de suelo –que permite adquirir la nacionalidad por nacimiento en determinadas condiciones–, la regularización de personas migrantes en situación irregular, la posibilidad de voto para extranjeros en elecciones locales y la gratuidad de los estudios y las ayudas a la vivienda para estudiantes foráneos.
Además, la aspirante de extrema derecha criticó que LFI plantee el cierre de los centros de detención de extranjeros pendientes de expulsión, el desmantelamiento de las brigadas anticriminalidad de la policía, el desarme de las policías municipales o la reducción progresiva de la energía nuclear.
Para Le Pen –que puede postularse a la presidencia gracias a una reducción en su condena por malversación de fondos europeos–, el proyecto de Mélenchon supone el «desmantelamiento de Francia» y una supuesta continuación, hasta las últimas consecuencias, de la política de «deconstrucción», a su juicio iniciada por Emmanuel Macron desde su llegada al poder en 2017.
«Es un proyecto que desarma, que renuncia, que se desconecta y que divide», escribió Le Pen, tras advertir que los lineamientos de LFI amenazan, en su opinión, la cohesión nacional, la seguridad y la prosperidad de Francia.
Mélenchon no demoró en responder a Le Pen, cuestionando que «ataca principalmente sobre la inmigración y la policía», sin abordar las propuestas económicas y sociales.
«Ella adora a la policía. Apunta todo en la inmigración», escribió el candidato izquierdista, quien reprochó que una «autoproclamada ‘patriota'» plantee reparos al derecho de suelo, «una tradición francesa desde el siglo XVI».
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En esa línea, le criticó que Le Pen no haga referencia a su «rechazo» a las propuestas ‘insumisas’ de restablecer la jubilación a los 60 años, elevar el salario mínimo o congelar los precios de determinados productos.
Con AFP y EFE











