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¡Crónicas que perdurarán en el tiempo! 

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El autor es escritor. Reside en EU

Las emotivas palabras en derroche de inspiración filosófica, espiritual y existencialista, de Juan Pablo Uribe, incumbente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias (CPEP), se elevaron aún más que su mediana estatura, para pontificar, con propiedad absoluta que no dejaba lugar a dudas, lo que, a su modo de ver, y sin ánimos de incurrir en generosas lisonjas laudatorias, significaba el lanzamiento público de unas Crónicas que, por su naturaleza, constituyen parte de la historia viva, narrada por quien estuvo -y sigue estándolo, ahora como relator- en el mismo centro de la vorágine y, en ocasiones, pisando en forma temeraria en el mismo filo de la navaja.

En verdad confieso que, habiendo transcurrido un plazo prudente de 20 días a partir del momento en que comencé a disfrutar, a plenitud, aquellos 15 minutos de fama con que la vida me premiaba y en que recibí el espaldarazo de un montón de convidados que me acompañaron en el acto de puesta en circulación de mi más reciente propuesta literaria, recién ahora he comenzado a despabilarme de los guiños de las lumbreras, el oropel y las alturas de la fama y la gloria que, como le suele ocurrir a cualquier mortal, me persiguen, desde entonces.

Juan Pablo Uribe y Sergio Reyes.

Como antes dije, Juan Pablo Uribe y sus doctas y razonadas motivaciones, Aristóteles Ponserrate, con anotaciones de índole familiar y personal sobre el suscrito que domina a cabalidad y, finalmente, la voz autorizada de Fausto Herrera Catalino, apostillando de manera preclara sobre aspectos vivenciales enfocados en la obra puesta a circular, fijaron la pauta para definir, con claridad meridiana, que aquella mañana  estábamos frente al nacimiento de una multifacética obra que aborda aspectos nodales del quehacer político-social de la república en el pasado reciente, y más allá.

En una sucesión de crónicas, en las que son enfocadas diversas etapas del desarrollo social de la Nación Dominicana, quisimos abordar en forma cronológica el devenir político y la participación destacada de algunos de sus más connotados protagonistas.

Antes, durante y después de abril de 1965, es el epígrafe que acompaña a Con la patria en la piel, aporte literario refrendado con la firma del suscrito y que cuenta con el consecuente apoyo de la citada Comisión de Efemérides Patrias y la entidad cultural Ediciones de la Frontera -EDIFRON-.

Una nutrida asistencia, entre la que resalta diferentes protagonistas de primera mano, desde las postrimerías del régimen trujillista, las jornadas de lucha por el respeto a las libertades democráticas y los derechos inalienables  del ser humano -aspectos enfocados en el cuerpo del libro-, así como representantes de organizaciones patrióticas, entidades progresistas y populares, intelectuales, activistas del quehacer cultural, periodistas, amigos y familiares, abarrotaron el acogedor salón que nos fuese cedido amablemente por la Dirección del Museo Fortaleza Santo Domingo (ant. Ozama), para llevar a cabo la velada sociocultural en un ambiente acogedor.

Las palabras de aliento del público lector, la amplia difusión ofrecida por los medios de comunicación representados en el acto y, de manera especial, la solidaria acogida con que ha contado esta obra en el seno del creciente número de personas que han pasado de la condición inicial de adquirientes, a otra más mesurada y objetiva como lo es la de lector crítico y desapasionado, nos coloca en la posición de sentirnos altamente satisfechos por este nuevo aporte a las letras nacionales.

Cerca de 200 ejemplares vendidos de manera directa en menos de un mes, un centenar de unidades, colocadas para la venta en librerías reconocidas y empresas de distribución bibliográfica, confirman lo antes dicho.

Pero, más que el aspecto meramente pecuniario, nos satisface informar que, actuando en consonancia con nuestra condición de estudioso e investigador a tiempo completo, hemos dado curso a una infatigable cruzada en aras de colocar esta obra en el acervo documental de las principales bibliotecas públicas y de entidades del quehacer cultural, resaltando entre estas las de las diferentes universidades del país.

Con ello, hemos dado un paso al frente en la dirección de colocar esta publicación a la disposición de quienes no pueden adquirirla, al precio de venta; y, si se me permite la veleidad, estamos extendiendo hasta el infinito esos 15 minutos que, más que de fama, en nuestro caso habrán de ser de satisfacción, por aquello del deber cumplido y la concretización de ver realizado un sueño.

Seguiremos con la pluma en ristre!

jpm-am

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