Economicas
Economía dominicana bajo presión (OPINION)
POR MARCELINO LARA
A partir de agosto del 2020 la economía dominicana ha estado siendo sometida a una presión por toda la cancha, para decirlo en el conocido argot del juego de baloncesto.
Lo primero fue la fuerte expansión del gasto público, haciendo uso de una política económica expansiva, buscando dinamizar la demanda agregada, a través del aumento excesivo en el gasto público corriente.
Y para aumentar ese gasto, la decisión tomada fue un desbordado aumento en los préstamos externos en dólares. Ya llegamos a casi 50 mil millones de dólares tomados prestados desde el 2020.
Al mismo tiempo se implementó una política de comercio exterior que dio privilegio a las importaciones, principalmente, de alimentos de origen agropecuarios, descuidando la producción nacional.
Los resultados de esa política económica de demanda inducida a través del gasto público corriente, sustentado en un exagerado endeudamiento externo para financiar dicho gasto, no se han hecho esperar.
Reacción Hoy, cinco años después, la economía dominicana ha reaccionado con un déficit presupuestario superior al 3%, el pago de intereses de la deuda está alrededor de los 300 mil millones de pesos, las importaciones han quebrado parte del productor nacional.
Tenemos un fuerte déficit de balanza comercial que incide también en el actual déficit de la cuenta corriente de balanza de pagos. El subsidio eléctrico ha subido de 500 millones de dólares a 2 Mil millones de dólares.
Y toda esa presión a que ha sido sometida la economía dominicana en estos últimos 5 años ha hecho desaparecer la estabilidad macroeconómica que habíamos mantenido desde 2004 hasta agosto 2020. Los déficits internos y externos han aumentado mientras las recaudaciones tienden a disminuir. Estamos al borde de caer en una insostenibilidad presupuestaria y financiera.
Debemos agregar también que el gobierno norteamericano nos acaba de aplicar un arancel del 10% a las exportaciones en un ambiente en que ya las exportaciones de zonas francas habían empezado a disminuir.
Ese proteccionismo arancelario de USA es un nuevo elemento de presión para economía dominicana.
Hoy día hemos vuelto a convivir con inflación permanente, sobre todo en precios de los alimentos y medicinas, y devaluación diaria del peso dominicano.
En ambas situaciones, se pone a sufrir duramente el bolsillo de la clase media y de los más pobres de nuestra sociedad.
Todo esto nos hace inferir que el crecimiento económico esperado para este 2025 podría estar por debajo del nivel inflación y de la devaluación del peso dominicano, lo que implicaría una pérdida en el salario real.
Y ni hablar si comparamos dicho posible desempeño económico con el nivel de crecimiento potencial del 5% establecido desde hace varios años por el Banco Central.
Al final de este largo camino, podríamos esperar más inflación y más desempleo, y la aparición del fantasma del estancamiento con inflación. Es decir, la llamada estanflación que nos llevaría a todos a la ruina, pero principalmente, a la clase media y a los pobres.
JPM
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