La luz artificial del planeta crece año con año, aunque no de manera uniforme

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La iluminación artificial en el planeta aumenta cada año; sin embargo, contrario a lo que se creía, este proceso no ocurre de forma lenta ni constante. Un nuevo estudio reveló que, durante la última década, la intensidad y la distribución de este fenómeno han sido más volátiles como consecuencia de factores como los confinamientos, la adopción de nuevas tecnologías de iluminación, las escasas políticas para contener la contaminación lumínica y los conflictos geopolíticos. Comprender esta volatilidad resulta clave para analizar con mayor precisión la evolución de las ciudades, las transiciones energéticas y los efectos ecológicos de un mundo cada vez más iluminado por fuentes artificiales.

El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad de Connecticut y financiado por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), ofrece el primer análisis global sobre cómo varía la luz artificial nocturna (ALAN) a lo largo del tiempo.


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La exposición a la luz artificial nocturna se asoció con un aumento aproximado de entre 22 y 35% en el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas graves, como infartos y accidentes cerebrovasculares.


Para ello, los científicos analizaron más de 1.1 millones de imágenes satelitales capturadas diariamente durante nueve años por el sistema Black Marble de la NASA. A diferencia de estudios previos basados únicamente en promedios, esta investigación utilizó un algoritmo de detección continua de cambios que permitió identificar con detalle el momento en que ocurren las variaciones de la ALAN, así como su intensidad, dirección y naturaleza a lo largo del tiempo.

El estudio empleó una escala de análisis muy fina. Cada píxel correspondió a un área de aproximadamente 500 metros en el ecuador, lo que permitió examinar con gran precisión las principales regiones habitadas del planeta, entre las latitudes 70° norte y 60° sur, en el periodo de 2014 a 2022. En conjunto, el material analizado abarcó cerca de 15.16 millones de kilómetros cuadrados, equivalentes al 10% de la superficie terrestre, con énfasis en las zonas donde la iluminación nocturna resulta más relevante.

Zhe Zhu, coautor de la investigación y director del Laboratorio Global de Teledetección Ambiental de la Universidad de Connecticut, explicó que esta metodología permitió determinar que las noches del planeta funcionan como “un retrato dinámico” que se moldea en tiempo real a partir de múltiples factores que ocurren de manera simultánea. En consecuencia, según sus palabras, “el mundo no solo se está volviendo más brillante, sino que parpadea”.

Cada vez usamos más luz artificial

El análisis identificó cambios abruptos en cerca de 2.05 millones de kilómetros cuadrados, así como transformaciones graduales en aproximadamente 19.04 millones de kilómetros cuadrados. En promedio, en cada zona con variaciones se registraron 6.6 cambios distintos durante los nueve años de observación. Un dato relevante es que el área total que experimentó modificaciones en ese periodo es 5.5 veces mayor que toda la superficie que estaba iluminada al inicio del estudio en 2014.

En términos netos, el estudio encontró que entre 2013 y 2022 la luz artificial en el planeta registró un incremento del 16%. De acuerdo con la investigación, publicada en la revista Nature, este crecimiento supera el ritmo de aumento de la población mundial, lo que sugiere que el uso de iluminación por persona se ha intensificado en los últimos años.

No obstante, aunque la aparición de nuevas fuentes luminosas reportó un incremento del 34% respecto a los niveles de 2014, el análisis también detectó regiones que se oscurecieron, lo que ayudó a compensar el aumento del brillo en un 18%.

A nivel regional, la investigación muestra una marcada heterogeneidad en el comportamiento del fenómeno, que, según los autores, responde en gran medida al crecimiento urbano, cambios en el consumo energético, políticas públicas e incluso crisis económicas y sociales.

La luz artificial del planeta crece año con año, aunque no de manera uniforme
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