Ace es un robot con grandes ambiciones: quiere convertirse en campeón mundial de tenis de mesa. Fue desarrollado por investigadores de Sony AI, quienes, en un nuevo estudio publicado en Nature, demostraron cómo este robot, equipado con inteligencia artificial, se enfrentó a atletas de élite en partidos disputados según las reglas oficiales del tenis de mesa. Esta hazaña representa un hito para el mundo de la robótica, un sector que desde hace tiempo considera este deporte, uno de los más técnicos del mundo, como una de las pruebas más difíciles para evaluar el progreso tecnológico .
Ace, el robot que juega ping-pong
Aunque ya se han desarrollado sistemas de inteligencia artificial que, mediante el aprendizaje automático, son capaces de ganar competiciones virtuales en juegos como el ajedrez, el Go y StarCraft II, los retos en el mundo real para estos sistemas son mucho más difíciles. En efecto, un robot debe percibir cambios imprevisibles en el entorno exterior, interpretar su significado, decidir cómo reaccionar y, a continuación, realizar la acción necesaria, todo ello en muy poco tiempo. Y eso es exactamente lo que ha conseguido hacer Ace, un robot muy complejo compuesto por tres partes principales. De hecho, está equipado con un sistema de percepción que le permite detectar la rotación de la pelota, lo que puede modificar su rebote y trayectoria en el aire, un sistema de inteligencia artificial que puede tomar decisiones en tiempo real, en lugar de basarse en ajustes predefinidos. Y, por último, dispone de un hardware robótico de alta velocidad: un brazo robótico de ocho articulaciones, extremadamente ágil, que puede tomar decisiones precisas y rápidas sobre dónde y cómo colocar la raqueta.
El robot a prueba
Para poner a prueba a Ace, los investigadores enfrentaron al robot a 5 jugadores amateurs de alto nivel y consiguieron 3 victorias en 5 partidos. Sin embargo, contra 2 jugadores profesionales de la liga japonesa, Minami Ando y Kakeru Sone, sus habilidades no fueron tan efectivas: Ace solo ganó 1 de 7 partidos, perdiendo finalmente ambos encuentros. El análisis posterior de los partidos de Ace demostró que el robot ganaba puntos no tanto por golpear más fuerte, sino por su capacidad de control, repeliendo con éxito el 75% de las pelotas. «Esta investigación ha demostrado que un robot autónomo puede realmente ganar en una competición deportiva, igualando o superando el tiempo de reacción y la capacidad de decisión de los humanos en un espacio físico», comentó Peter Dürr, director del proyecto.
Más allá del tenis de mesa
En conjunto, pues, el rendimiento de Ace representa un gran avance en el campo de la robótica: se trata de un sistema que combina sensores de alta velocidad, inteligencia artificial para la toma de decisiones y control robótico para competir con jugadores humanos en condiciones reales, realizando reacciones extremadamente rápidas en tiempo real. El tenis de mesa es un juego de enorme complejidad que requiere decisiones en fracciones de segundo, además de velocidad y potencia», añade el experto. Esto sugiere que robots como Ace ofrecen una vía para aprender nuevas técnicas y habilidades con el fin de mejorar nuestro rendimiento en muchos otros campos». «Este avance es mucho más importante que el tenis de mesa», concluyó Peter Stone, director científico de inteligencia artificial de Sony. «Representa un momento crucial en la investigación de la inteligencia artificial, ya que demuestra por primera vez que un sistema de IA puede percibir, razonar y actuar con eficacia en entornos complejos y rápidamente cambiantes del mundo real que requieren precisión y velocidad. Una vez que la inteligencia artificial sea capaz de operar a un nivel equivalente al de un experto humano, allanará el camino para toda una nueva clase de aplicaciones en el mundo real que antes eran inalcanzables.»
Artículo originalmente publicado en WIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.










