
David Silver dio al mundo su primer vistazo a la superinteligencia.
En 2016, un programa de inteligencia artificial que desarrolló en Google DeepMind, AlphaGo, aprendió por sí solo a jugar al famoso y difícil Go con una maestría que iba mucho más allá de la imitación.
Desde entonces, Silver ha fundado su propia empresa, Ineffable Intelligence, cuyo objetivo es construir formas más generales de superinteligencia de IA. Según Silver, la empresa se centrará en el aprendizaje por refuerzo, que consiste en que los modelos de IA aprendan nuevas capacidades mediante el método de ensayo y error. La idea es crear «superaprendices» que superen la inteligencia humana en muchos ámbitos.
Este enfoque contrasta con la forma en que la mayoría de las empresas de IA planean crear superinteligencia, explotando las capacidades de codificación e investigación de modelos de gran tamaño (LLM).
Un enfoque equivocado
Silver, en declaraciones a WIRED desde su oficina de Londres, opina que este enfoque fracasará. Por muy asombrosos que sean los LLM, aprenden de la inteligencia humana, en lugar de construir la suya propia.
«Los datos humanos son como una especie de combustible fósil que ha proporcionado un atajo asombroso», advierte Silver. «Se puede pensar en los sistemas que aprenden por sí mismos como un combustible renovable, algo que puede aprender y aprender y aprender para siempre, sin límite», asegura.
Me he reunido varias veces con Silver y, a pesar de esta aseveración, siempre me ha parecido una de las personas más humildes del mundo de la inteligencia artificial. A veces, cuando habla de ideas que considera tontas, esboza una sonrisa pícara. Ahora mismo, sin embargo, está muy serio.
«Creo que nuestra misión es establecer el primer contacto con la superinteligencia», señala. «Por superinteligencia entiendo algo increíble. Que descubra por sí misma nuevas formas de ciencia, tecnología, gobierno o economía».
Hace cinco años, una misión así podía parecer ridícula. Pero los directores ejecutivos de las empresas tecnológicas hablan ahora habitualmente de máquinas que superan la inteligencia humana y sustituyen a categorías enteras de trabajadores. La idea de que algún nuevo giro técnico podría desbloquear capacidades sobrehumanas de la IA ha generado recientemente una serie de startups que mueven miles de millones de dólares.
Hasta ahora, Ineffable Intelligence ha recaudado 1,100 millones de dólares en financiamiento inicial, con una valoración de 5,100 millones, una suma enorme para los estándares europeos de IA. Silver también ha reclutado a los mejores investigadores de IA de Google DeepMind y otros laboratorios de vanguardia para que se unan a su empresa.
Silver promete que donará a la caridad todo el dinero que gane con su participación en Ineffable Intelligence, una suma que podría ascender a miles de millones si tiene éxito.
«Es una gran responsabilidad crear una empresa centrada en la superinteligencia», indica. «Creo que es algo que hay que hacer en beneficio de la humanidad, y todo el dinero que gane con Ineffable irá a parar a organizaciones benéficas de gran impacto que salven tantas vidas como sea posible».
Un espacio necesario
Silver conoció a Demis Hassabis, director ejecutivo de Google DeepMind, en un torneo de ajedrez cuando eran niños, y ambos se hicieron amigos y colaboradores para toda la vida.
Siguieron siendo amigos después de que Silver dejara Google DeepMind, lo que hizo solamente porque quería trazar un camino completamente nuevo. «Creo que es muy importante que haya un laboratorio de IA de élite que se centre al ciento por ciento en este enfoque», afirma. «Que no sea solo un rincón de otro lugar dedicado a los LLM».
Los límites del enfoque basado en LLM se pueden ver, comenta Silver, con un simple experimento mental. Imagina que retrocedes en el tiempo y lanzas un gran modelo de lenguaje en un mundo que creía que el mundo era plano. Sin poder interactuar con el mundo real, el sistema seguiría siendo un ávido terraplanista, aunque siguiera mejorando su propio código, explica.










