
Dos empresas que se lanzaron el año pasado con planes de crear bebés editados genéticamente ya han cerrado, alegando problemas de dinero y conflictos internos.
Una de ellas, Manhattan Genomics de Nueva York, cerró abruptamente poco después de anunciar en octubre un equipo de asesores científicos que incluía a un destacado médico especialista en fertilidad, un científico de datos que trabajaba para la empresa de desextinción Colossal Biosciences y un científico pionero en una técnica de FIV con tres progenitores. La otra, Bootstrap Bio, con sede en California, anunció que cesaría sus operaciones, según informó inicialmente Mother Jones.
Edición de embriones humanos
Manhattan Genomics y Bootstrap Bio tenían la ambición de editar el ADN de embriones humanos con el objetivo de prevenir enfermedades graves en los bebés. Conocida como edición de la línea germinal, la idea es muy controversial porque cualquier cambio realizado en el embrión se transmitiría a las generaciones futuras. Es diferente de los tratamientos de edición genética que se están probando actualmente en pacientes, que solamente afectan al individuo tratado.
La seguridad y eficacia de la edición de la línea germinal tampoco está demostrada. Una de las preocupaciones es que la tecnología pueda dar lugar a ediciones no deseadas y potencialmente dañinas. A muchos investigadores les preocupa que permitir la edición de embriones para tratar enfermedades graves conduzca inevitablemente a su uso con fines de mejora, como la apariencia o la inteligencia, para crear «bebés de diseño». Actualmente está prohibido en Estados Unidos y en muchos otros países iniciar un embarazo con un embrión editado.
Bebés modificados genéticamente
Se conocen tres casos de niñas cuyos embriones fueron modificados genéticamente como parte de un experimento tristemente célebre realizado en 2018 por el científico chino He Jiankui. La revelación conmocionó a la comunidad científica internacional, y un tribunal chino condenó a He a tres años de prisión por prácticas médicas ilegales. Si bien antes era un tema tabú, la posibilidad de tener bebés modificados genéticamente ha resurgido recientemente gracias a emprendedores de biotecnología, futuristas e inversionistas de Silicon Valley. Sin embargo, el camino hacia un negocio viable de bebés modificados genéticamente presenta, al parecer, algunos desafíos.
“Nos quedamos sin fondos. Obtuvimos resultados prometedores en el laboratorio, pero no logré atraer suficientes inversores para mantener la empresa en marcha”, declaró Chase Denecke, director ejecutivo y cofundador de Bootstrap Bio, a WIRED por correo electrónico. La compañía aún existe, pero no está en funcionamiento, añadió.
Bootstrap ha tenido otros problemas
En agosto de 2025, agentes federales arrestaron al entonces director científico de la compañía, Qichen Yuan, y lo acusaron de intento de trata sexual de una menor, según informó Mother Jones. Yuan deberá comparecer ante un tribunal federal en Boston. Al ser contactado por correo electrónico, el abogado de Yuan declinó hacer comentarios.
Denecke declaró a WIRED que no tuvo conocimiento de los cargos hasta después de que la empresa cesara sus operaciones. Según Denecke, Yuan trabajó como contratista para Bootstrap Bio entre 2024 y 2025 hasta el cierre de la empresa. “Lo habríamos despedido antes si lo hubiéramos sabido”, expresó Denecke por correo electrónico.
Bootstrap Bio despertó el interés de los inversionistas desde sus inicios. Por ejemplo, en una publicación de LinkedIn de 2024 en la que anunciaba la creación de la startup, Denecke mencionó que un inversor de capital de riesgo le pagó el viaje a Honduras.
The Manhattan Project
Manhattan Genomics, también conocida como Manhattan Project, planeaba dedicarse a la edición genética de embriones humanos para la prevención de enfermedades. En una publicación de marzo en X, que posteriormente fue eliminada, la cofundadora Cathy Tie aseguró que la startup cerró debido a un «conflicto entre cofundadores». Al mismo tiempo, anunció públicamente la creación de una nueva empresa, Origin Genomics, para impulsar la corrección genética de la línea germinal.
La cofundadora de Manhattan Genomics, Eriona Hysolli, declaró a WIRED que ella y Tie se separaron debido a “desacuerdos fundamentales derivados de la coexistencia de una entidad con sede en las Islas Caimán con el mismo nombre y con una gobernanza independiente a cargo de mi cofundador, lo que contradecía la misión abierta y transparente de Manhattan Genomics”.









